PENSANDO
Nunca me
paré a pensar
en lo que ahora ya pienso:
que se ha pasado el otoño
y me ha llegado el invierno.
Mi
pirámide al derribo,
con grietas por todas partes,
solo le queda una roca,
la más fuerte, la más grande;
con solo un soplo de viento
se me desliza a otra parte.
Los
sentimientos se desgranan,
ya la estima está hecha añicos
entre los silencios gruesos,
revueltos en precipicios.
Esa es la
angustia más honda:
el no dormir y pensar
¡en cómo será el mañana!
¿Cuánto podré soportar?
para cobijar, dar fresco
y nunca para ellas ser
acelga seca, ¡un despojo!
a las plantas de mi entorno
Paciencia,
resignación,
eso de lo que carezco,
¿y qué puedo hacer yo?
Si ya mis fuerzas ¡se han roto!
Son mis
pies, o son las manos…
¡no!, es todo mi cuerpo entero,
débil como telaraña,
¡y no quiero ser estorbo!
Gracia
Espino

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