Qué
bien se te ve
[Fibromialgia]
La gente que pasa
cerquita de mí
contempla mi imagen
y me creen feliz.
Me miran y dicen:
«Qué bien se te ve,
qué joven, qué viva, qué entera.»
La gente que pasa
así por mi vera
no sabe que llevo
mil penas tan negras.
Que soporto dolores
como heroica guerrera,
que el cansancio me hunde
y me humilla, dejándome hueca.
Y la gente pasa,
me mira y me besa.
«Se te ve bien,
tranquila, alegre, serena.»
No saben que llevo
el cansancio en
mis venas.
Que mi lucha es seguir.
Que disimular es mi meta.
En ellos no vierto
ni lamentos ni quejas.
Que ignoren que sufro
con mi salud maltrecha.
Que nadie rehúya
o ignore mi presencia.
Y que nadie tache
mi actitud, de enferma.
Que yo no me rindo
ante la desgracia esbelta.
Ni me asusta sufrir.
Que, en eso, tengo ya experiencia.
Ya sé que la vida
a todos nos cuesta.
Y que todos libramos
nuestra personal guerra.
Mas algunos armas poseen
para combatir con fuerza.
Otros, inermes estamos
y desnudos lanzamos
nuestras rotas flechas.
Seguimos arando
y sembrando la huerta,
con los pies descalzos
y en las manos grietas.
El dolor retumba
como tambor en mi cabeza.
Y el cansancio no me da un respiro
ni jamás se aleja.
Tal vez sea orgullo
o mi dignidad de persona
la que me hace luchar
contra el mal que me acecha.
Que nadie me tenga
la más leve pena.
No quiero despertar
la compasión ajena.
Que me admiren quiero.
¡Ésa es mi propuesta!
Y que un alma sensible
comprenderme pueda.
La gente que pasa
me juzga feliz
y alegre comenta:
«Qué bien se te ve,
de energía llena.»
Y me siguen diciendo:
«La fortuna sus dones te ofrenda
y es evidente que nada te cuesta.
Qué suerte que tienes
de no estar, como yo,
enferma.»
Eso me dicen con la boca llena.
Yo cierro la mía,
a la par que mi alma se aleja.
Carmela Portillo
Esteban - 2003-05-03

