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viernes, 11 de mayo de 2018

12 de mayo, Día Mundial de la Fibromialgia


 

Qué bien se te ve
[Fibromialgia]


La gente que pasa cerquita de mí
contempla mi imagen
y me creen feliz.

Me miran y dicen:
«Qué bien se te ve,
qué joven, qué viva, qué entera.»

La gente que pasa
así por mi vera
no sabe que llevo
mil penas tan negras.

Que soporto dolores
como heroica guerrera,
que el cansancio me hunde
y me humilla, dejándome hueca.

Y la gente pasa,
me mira y me besa.
«Se te ve bien,
tranquila, alegre, serena.»

No saben que llevo
el  cansancio en mis venas.
Que mi lucha es seguir.
Que disimular es mi meta.


En ellos no vierto
ni lamentos ni quejas.
Que ignoren que sufro
con mi salud maltrecha.

Que nadie rehúya
o ignore mi presencia.
Y que nadie tache
mi actitud, de enferma.

Que yo no me rindo
ante la desgracia esbelta.
Ni me asusta sufrir.
Que, en eso, tengo ya experiencia.

Ya sé que la vida
a todos nos cuesta.
Y que todos libramos
nuestra personal guerra.

Mas algunos armas poseen
para combatir con fuerza.
Otros, inermes estamos
y desnudos lanzamos
nuestras rotas flechas.

Seguimos arando
y sembrando la huerta,
con los pies descalzos
y en las manos grietas.

El dolor retumba
como tambor en mi cabeza.
Y el cansancio no me da un respiro
ni jamás se aleja.

Tal vez sea orgullo
o mi dignidad de persona
la que me hace luchar
contra el mal que me acecha.

Que nadie me tenga
la más leve pena.
No quiero despertar
la compasión ajena.

Que me admiren quiero.
¡Ésa es mi propuesta!
Y que un alma sensible
comprenderme pueda.

La gente que pasa
me juzga feliz
y alegre comenta:
«Qué bien se te ve,
de energía llena.»

Y me siguen diciendo:

«La fortuna sus dones te ofrenda
y es evidente que nada te cuesta.
Qué suerte que tienes
de no estar, como yo,
enferma.»

Eso me dicen con la boca llena.
Yo cierro la mía,
a la par que mi alma se aleja.


Carmela Portillo Esteban  -  2003-05-03





jueves, 15 de marzo de 2018

Carmela Portillo: LA VOZ DE LA EMOCIÓN


DESAHUCIO


Ya no existe tierra bien labrada;
el estiércol se amontona
en cada centímetro de nuestros campos.
Y los hortelanos se abandonan
sumiéndose en la laxitud.
Hace tiempo que los ideales fenecieron
en manos de los verdugos.
Verdugos de la ética, del honor, de la verdad,
de la libertad y la justicia.
Es hora de los agravios.
Ahora el espantapájaros se disfraza de político.
Los lobos se visten de corderos
y, a dentelladas, te marcan una cruz.
El Hombre contempla su entorno agachando la cabeza
y cerrando los ojos.
Los hermanos se miran con recelo
y se venden por un plato de lentejas.
Los banqueros engordan sus barrigas
con  monedas falsas, mientras juegan
al ajedrez con todos los parias.
El color sangre ondea en las azoteas
de la multitud.
El amarillo sol oscurece sus días,
aislándonos de la claridad.
En los inframundos urden
las más terribles venganzas.
Y un Dios rojo y gualda,
alzado en su pedestal, señala,
con su dedo de muerte,
a todos los humanos.




Un corrillo de ángeles corruptos
cuentan chistes obscenos,
mientras una docena de buitres
negros y con alzacuellos
relamen sus zarpas tras el festín:
la piel de los infantes
impregna sus hábitos.
La carne humana sabe a gusanos
en latas de conserva.
A lastimeros huesos
enterrados en cal viva.
A libros ilustres cocidos en la hoguera.
A estampitas de santos mediocres
en manos de beatas lloronas.
A rosarios putrefactos de color carmesí.
Los jinetes del Apocalipsis aceleran el paso
a la par que un petulante Dios
se lima las uñas de las manos
y se depila las cejas.
Su creación se desvanece
ante su mirada bizca de ególatra estúpido.
Desde su enorme boca desdentada
emite un enorme bufido
y el planeta muere,
sumido en una nube tóxica
empapada de alcohol.

Carmela Portillo Esteban  --  16-4-2013  --  30/11/2017
Carmela Portillo


Carmela Portillo Esteban


(Barcelona, 1955)


Autodidacta. Creció con los versos de Bécquer y Rubén Darío, inculcados por la pasión de su padre por estos poetas. Le transmitió el apego al Arte y a la Cultura. Amante del movimiento literario del Romanticismo y de la Generación del 27.

Su estilo es visceral en las emociones y cuida la musicalidad y la claridad de exposición. Ama las metáforas, la personificación y la coherencia



Dos poemas de LOS TULIPANES SON DEMASIADO ROJOS, de Teresa Gómez

EQUILIBRISTA   Porque una palabra es el sabor que nuestra lengua tiene de lo eterno, por eso hablo. ROSARIO CASTELLANOS   Si n...