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miércoles, 12 de mayo de 2021

Recital de abril. Jesús Andrés Pico


La vida hoy      

 

Vivir en paz es fácil. Sobre todo

a estas altas edades en que uno

tiene más añoranza que deseos.

Y el recuerdo es solo niebla del pasado.

 

La ausencia duele ahora mucho menos,

el corazón no se rompe como entonces.

Y, a estas alturas, mira, no tenemos

mayor preocupación que seguir vivos.

 

Que no falte buen vino, lecho cálido,

un buen yantar sin malas digestiones,

una taberna amiga a media tarde

y algún amor (lejano, si es posible).

 

Ni una preocupación por las arterias,

y que las vísceras sigan funcionando.

Y cuatro cosas más, elementales,

sencillas como un cielo azul y limpio.

 

Y olvidar, olvidar y que te olviden,

que te dejen en paz con cuatro libros,

con todas tus manías y rarezas

que has ido cultivando con los años.

 

Y que nadie te diga o te pregunte

si es decente y normal que a estas edades

te juntes,como vaca sin cencerro,

con amigotes de bares y de cañas.

 

Que no tengas ni horarios ni cuidados,

que seas capaz de pasar los días enteros

paseando por calles y por plazas,

vagabundo de mares y de estrellas.

 

Pero si es que, al final, la vida es eso:

ir caminando sin brújulas ni mapas

y saber que hay alguien que te regaña

si vuelves tarde a casa y con dos copas.

 

(El corazón ya no está para otros ruidos)


Rodolfo Serrano

Recita: Jesús Pico

MIRA EL VÍDEO


Fotografía de Raúl Cancio



viernes, 22 de mayo de 2020

Rodolfo Serrano, el todo bajo un sombrero


Nada soy 

No soy nadie, ya veis, no tengo apenas
algo más que unos versos, cuatro historias
que no puedo contar sin sonrojarme
y unos cuantos amigos que me aguantan. 

Esta absurda manía de moverme
sin mesura ninguna por lugares
poco recomendables, mi costumbre
de pegar hilo y hebra con cualquiera. 

Y qué decir de mis vicios menores,
como el de enamorarme a todas horas,
o este afán que tengo de meterme
en toda causa perdida e imposible. 

Vos sabés que no tengo remedio:
Este amor a ciudades que están lejos,
este acomodarme a lo que venga,
o esta pasión por la lluvia y por la niebla. 

La nostalgia del tiempo que no ha sido,
mi gusto por las calles solitarias,
los sueños que me llevan a tus besos.
La fiebre por los tangos de El Polaco. 

Este andar sin quitarme mi sombrero
ante nadie que me cierre los caminos.
Ser feliz, sin afectarme las envidias
del imbécil que me cruzo por la vida. 

Es todo lo que tengo. Cuatro cosas.
Y confieso que me siento muy a gusto.
Porque, sin tener nada, cada noche,
me las llevo a dormir entre tus brazos. 


Rodolfo Serrano (Madrid, 1947) 





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