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viernes, 2 de agosto de 2024

LOS OJOS DEL LAGO, de Araceli Moretó. Revista poética 2.21

 



Si en las noches pudiera dormir como duerme el lago,

que oscuro refleja una turbia quietud,

plagadas de estrellas, reflejos extraños

sus aguas tan quietas, parecen fantasmas

que  piden clemencia, ausentes de luz.

 

Sus ojos me miran, los ojos del lago

y mi alma se inquieta con nueva inquietud

y luego el silencio, silencio pausado

y una débil luna escasa de luz

se posa en mis ojos, mis ojos cansados

pues dormir quisiera, como duermes tú.

 

Y observo muy quieta la eterna quietud

que nunca despierta antes que  la luz,

esa luz del día, plagada de vida

que en mañanas frías, tus aguas heladas

reflejan miradas plagadas de luz.

 

Ahora es de noche, y sigues callado

y callado escondes tu eterna quietud.

El silencio eterno, se rompe un momento

Se oye un grito extraño, que rompe el encanto

La luna sonríe en las aguas del lago

Quisiera dormirme, apagar la luz

que hay en mis ojos, pero mis sollozos

llenos de inquietud, me tienen despierta

no dejan que duerma, como duermes tú

 

Araceli Moretó

 

sábado, 27 de abril de 2024

TU INTERIOR de Araceli Moretó. Revista poètica 1.25

 


 

Escudriña, en tu interior, 

lo que ahí fuera no encuentras. 

Indaga sobre ti mismo

hasta que cuadren las cuentas.

Sopesa aquello que tienes,

vence todas tus carencias;

valora lo que te dan

e ignora lo que te niegan. 

 

No pienses que tus valores 

son únicos en La Tierra.

Entiende que, tú eres tú, 

no lo que los otros piensan. 

No vale saberse más, 

por mucho que sí, lo seas…

ni hayas de sentirte solo, 

cediendo el puesto a cualquiera. 

 

No serás más que tú mismo, 

envuelto en papel de cera. 

Ganar sólo una batalla

no es vencer en la guerra.

Más importante es saber

utilizar tu estrategia. 

No hay nada del todo cierto 

en las verdades a medias, 

pues lo oculto se aparece, 

cuando menos te lo esperas. 

 

Ve más adentro en ti mismo. 

No te quedes en la puerta, 

que dentro está la verdad 

¡La verdad más pura y cierta!

Sólo habrá que descifrarla

¡Descifrarla y entenderla!

y saber que el más adentro, 

te dará justa respuesta. 

 

Que conocerse a sí mismo, 

es una dura tarea. 

De lo que sí estoy segura, 

es de que vale la pena, 

pues no es fácil comprender 

eso que en uno se encierra. 

 

Por eso, ve a tu interior. 

¡Entra! ¡Sí! ¡Y no te detengas! 

Que ahí está la verdad 

de ti mismo. ¡Y en esencia! 

E indaga sobre ti mismo 

hasta que cuadren tus cuentas. 

¡Entra y descúbrete ya! 

¡No te quedes en la puerta! 

 

Araceli Moretó

jueves, 21 de septiembre de 2023

SOÑAR

  

A veces te ves obligado

a vivir de otra manera

porque el mundo que has creado,

el mundo que tú quisieras,

es un sueño idealizado

que queda solo en ideas.

 

Ideas tal vez irreales

que tu mente fantasea.

A veces somos capaces

de creernos nuestros sueños

y despertamos de ellos,

y nuestro sueño se aleja.

 

Se aleja y vuelve a quedarse

en un propósito más,

en algo que soñarás

para luego despertarte,

volver a la realidad,

 y en tu realidad quedarte.

 

Quedarte sin hacer nada,

así como has hecho siempre.

Y la vida se te pasa,

lenta y pausadamente.

  Y ves que no pasa nada...

que el sueño se desvanece.

 

 Reaparecen las preguntas

que no puedes responderte.

Y resurgen nuevas dudas

ante la vida o la muerte,

luego a la noche te duermes,

y a la mañana siguiente

despiertas con más preguntas,

que no puedes responderte.

 

¿Para qué tanto soñar?

te preguntas nuevamente...

Y tú te responderás

que lo único que tienes

son tus sueños nada más.

Y pensando soñarás,

y sueñas, que sueñas siempre.

 

                                                  Araceli Moretó

martes, 15 de febrero de 2022

EL SIL. Araceli Moretó


                                                     


        

Los muros en verde musgo.

Helechos en color cobre.

Doradas hojas del roble.

Negras tierras del camino.

Pinaza roja en tapiz

abriga el suelo del pino.

 

El brezo en tono rosado

viste de lujo laderas.

El Sil nos muestra, allá abajo,

sus aguas, oscuras, negras.

 

Serpenteantes caminos.

Vértigo de acantilados.

Monasterios escondidos

entre bosques de castaños.

 

Las aguas del Sil se remansan.

Serpentea entre montañas

con sus oscurecidas aguas,

sedimentos de las tierras

que le dieron ser y alma.

 

Laderas que tocan las nubes

y bajan a besar sus aguas

y la vid, omnipresente,

en vertiginosa escalada.

 

Verdes tallos, altas matas

y, surcado el cielo, el águila,

en tanto que entre las aguas

navega una barca blanca.

 

¡Silencio! Tan solo el viento

que, sutilmente, se exclama.

¡Silencio! Tan solo el agua

que, suavemente, desplaza

la barca que nos pasea

por este paraje de calma.

 

¡Silencio! Tan solo el alma

de ancestrales cunas sabias.

El Sil, costumbres, vivencias,

sus aguas, profundas, quietas,

y el sordo rumor de una barca…

 

¡Lujo de naturaleza!

Por donde la niebla espesa

se pasea, a sus anchas.


Araceli Moretó. 

(Cañones del Sil, 2021)

 

sábado, 22 de enero de 2022

Recital d'hivern. ARACELI MORETÓ

 


 

FLORES EN DICIEMBRE

                                                                 

Olía a azahar el altar entero.

La ermita lucía sus mejores galas.

No fui a catequesis con mis compañeros.

El cura nos dijo que no hacía falta.

 

Yo era la novia en aquellos momentos,

o una bebé recién bautizada,

o quizá el muerto en un triste entierro.

La protagonista de aquella mañana.

 

Me sentí feliz, de eso si me acuerdo.

Pendientes de mí todas las miradas.

Pulsera de plata, diadema blanca,

vestido sencillo, encaje en las mangas.

 

El cura nos dijo que hay que ser bueno,

mi hermano reía mientras escuchaba,

su media sonrisa, cara de travieso,

recuerdo a veces, evocando su  alma.

 

Y tengo aún presente una voz que de lejos

con fuerza  pedía a la Virgen Blanca

que mi mundo fuera un poco más bello,

sin tantas angustias, sin negras mañanas.

 

Después, pasado el dulce momento,

la ermita quedó allá en la montaña.

Su estampa lucía entre los silencios

          de pinos, madroños, encinas y escarcha.         

Araceli Moretó



martes, 30 de noviembre de 2021

¿GANADOR O PERDEDOR?

 

Que una vida sin errores,

lejos de ser perfecta,

resulta ser más mentira

que verdad, es cosa cierta.

Y más cierto que la vida

que, por vivir, corresponde.

 

Ciertamente es complicado

saber distinguir los fallos,

pues poco nos enseñaron

sobre humildad, y entretanto,

daban por hecho que, al cabo,

siempre hay que salir ganando.

 

Así que a un perdedor

se le suele hacer de menos

y se acaba, por defecto,

elogiando al ganador,

sin pensar en el efecto

que causamos, por error.

 

¿Ha ganado el que ganó?

Y…¿qué ha ganado? Por cierto,

¿ha alimentado su ego?,

¿satisfecho está el señor?

La vanidad no es más que eso:

un implacable error.

 

¿Ha perdido el que perdió?

O ¿sólo pasó vergüenza,

pues palabras indiscretas

le dieron por perdedor?

El perder también enseña

y algo, seguro, aprendió.

 

Y yo por ello pregunto:

¿Puede el humano ganar,

aun perdiendo, si el orgullo

no le hieren los demás?

¿Ganar en humanidad?

¿Confianza en el futuro?

 

Tratemos al perdedor

como seguro merece,

pues él es quien más padece           

cuando comete un error.

Bendito es el ganador

que –humilde- ama al que pierde.





sábado, 19 de junio de 2021

Recital dedicado a Daisy Zamora. 04


CELEBRACIÓN DEL CUERPO





Amo este cuerpo mío que ha vivido la vida,
su contorno de ánfora, su suavidad de agua,
el borbotón de cabellos que corona mi cráneo,
la copa de cristal del rostro, su delicada base
que asciende pulcra desde hombros y clavículas.

Amo mi espalda pringada de luceros apagados,
mis colinas translúcidas, manantiales del pecho
que dan el primer sustento de la especie.
Salientes del costillar, móvil cintura,
vasija colmada y tibia de mi vientre.

Amo la curva lunar de mis caderas
modeladas por alternas gestaciones,
la vasta redondez de ola de mis glúteos
y mis piernas y pies, cimiento y sostén del templo.

Amo el puñado de pétalos oscuros, el oculto vellón
que guarda el misterioso umbral del paraíso,
la húmeda oquedad donde la sangre fluye
y brota el agua viva.

Este cuerpo mío doliente que se enferma,
que supura, que tose, que transpira,
secreta humores y heces y saliva,
y se fatiga, se agota, se marchita.

Cuerpo vivo, eslabón que asegura
la cadena infinita de cuerpos sucesivos.
Amo este cuerpo hecho con el lodo más puro:
semilla, raíz, savia, flor y fruto.

 Daisy Zamora

Recita Araceli Moretó

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Para mi abuelo Vicente, desde enero hasta su muerte



I


Tú y yo poseemos un marco de silencio

que nadie penetra

y en el que solo platicamos

tú y yo.

 

Porque del mismo manantial brotamos

del mismo árbol, de la misma piel.

Y en el camino, de nuevo nos encontramos

y nos reconocimos.

Aunque había mucha gente y te llamaban,

tú te quedabas sentado en la vereda y me esperabas.

 

Era yo muy pequeña cuando me encontraste,

y a tu sombra, fresca como de sauce,

me cobijé y crecí tranquila.

Tus ramas se extendían flexibles como lirios

y detenías las lluvias, los vientos y las fieras.

Solo la luz entraba filtrada entre tus hojas.

 

Hoy soy fuerte y a ti

se te han ido las hojas con el viento de enero.

Pero no te aflijas, que ya he visto retoños

brotar entre tus ramas.

Pasará la sequía, y cuando mayo llegue

tus ramas estarán cubiertas de hojas tiernas.

Y de nuevo habrá lluvias, y sequías y vientos. . .

Pero tu savia es fuerte,

tendrás retoños nuevos,

y tu sombra, fresca como de sauce,

rumorosa y flexible,

permanecerá viva para siempre.

 


II


 ¿Por qué te fuiste?

 

Los bambúes que sembraste a la orilla del camino,

los heliotropos y las gardenias preguntan por ti.

Los rosales te esperan y las gencianas dobles.

Los jazmines y las gemelas

la llama-del-bosque y las acacias

los mangos-enanos y los guanacastes

el laurel-de-la-India y los cardoncillos,

todos preguntan qué cuándo regresarás.

 

El chilamate del patio adoquinado

cada día te espera con su sombra abierta

y la pitahaya no quiere florecer hasta que vuelvas.

 

Desde que te fuiste

las ranas ya no cantan en las noches de lluvia

y las quiebra-plata no brillarán más.

 

La fuente está oscura y callada,

tu cuarto desierto, tu hamaca vacía,

tu escritorio, tu sombrero, tu capote y tu mochila,

tu machete y tus botas,

todos están quietos y te esperan.

 

¿Por qué te fuiste?

¿Por qué dejaste todo lo que amabas?

                                       ¿Por qué?

 

 

III

 

Ahora quisiera regresar —inútilmente—

a los últimos días dolorosos

llenos de medicinas y visitas y voces,

de instrucciones y horarios y angustia contenida.

Y de aquella esperanza, pequeña y persistente,

que ninguno decía, pero que de algún modo

—no me explico por qué—

los dos guardábamos.

 

Quisiera regresar aún más todavía

a los días en que agarrabas contento tu machete

y te ibas muy temprano a ver los animales,

y la penca, y todos los detalles de la finca.

Y a la hora del almuerzo nos contabas

de los recién nacidos terneros,

de la nueva presa de la finca en Boaco

y de la posible compra de guapotes y camarones

para llenarla.

De las latas de miel que había que embotellar,

y de la siembra de naranjas y mandarinas,

de la cosecha y de las lluvias,

y de la tierra, que tanto amabas

porque tú la habías trabajado con tus manos.

Y después sentados en el corredor

platicábamos viejas historias en el frescor de la tarde.

 

Pero más que todo eso quisiera

regresar hasta los más antiguos días

aquellos en que me diste el mote de «hoja chigüe»

—por fregar tanto—

y me dabas volantines en la cama

y por las noches

me hacías ejercicios de lectura en los periódicos.

 

Y después, me acostaba y soñaba los juegos

que juntos jugaríamos la siguiente mañana.

 

 

IV

 

En realidad, lo más terrible de tu muerte es

aquello de llegar a la casa y no encontrarte.

Aquella persistencia del vacío

que no importa lo que me esfuerce

sé que allí está y que, además

nunca habrá manera posible de romperlo.

 

 

V

 

Hoy regresó la lluvia, la misma lluvia de antes.

El zacate está verde y el camino lodoso.

Y todo como siempre, pero nuevo y distinto,

igual y distinto.

 

Porque es la antigua lluvia que vuelve

como tú que te fuiste y estás aquí conmigo

(porque se puede estar y no estar al mismo tiempo).

Y has estado siempre y seguirás estando,

como la lluvia de hoy que es de ayer y mañana,

que ha sucedido siempre sin final ni principio,

y nadie sabe cuándo fue el primer aguacero.

                                                                                  



Daisy Zamora

Recita Carmina Ferreres

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martes, 15 de junio de 2021

Recital de mayo. Araceli Moretó

 Araceli no pudo acompañarnos en este recital, pero pone un memorable colofón resumiéndolo con un guiño cómplice a casi todos los participantes. ¡Chapeau!


RECITAL DE MAYO


Si Juan se va a buscar su destino

en alas de una paloma,

Ana lee su vuelo al trasluz

y anda inventando cuentos,

mientras que Miguel Hernández,

se sienta sobre los muertos,

Mayo da Iuz a la primavera

y extremeñas mariposas

vuelan alrededor de la tarde.

 

En Venecia, sugerente,

muestra el amor su fuerza,

mientras nuestro Federico,

en la amiga voz de Pepe,

se nos va de Romería

y campesinos de Aragón,

cantan jotas de labranza

y la Gracia que tiene Córdoba,

luce poema y semblanza.

 

Imma, en tanto, reflexiona

sobre vida y mentiras

y canta un pastor poeta

a la mujer cordobesa

y una galleguiña recita,

Mientras quede corazón,

para admirar mariposas,

airosas,

caprichos de colores,

aleteo de los vientos,

la sirena que no trobarà la mar,

como no la trobarà

El reguero de agua clara,

mentre... Al tunnel de la mort

d'uns ulls vius i transparents,

algú hi veu comprensió.

                                                                                                                                                  

¿Otro paseo por Córdoba?

¡Y fin de la exposición!



Araceli Moretó

Mayo, 2021





jueves, 27 de mayo de 2021

Dedicado a Ángel González. 03


ME  BASTA ASÍ

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando
luego callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).


 Ángel González                                       

Propuesto por Araceli Moretó

AQUÍ PUEDES VER EL VÍDEO



AYER

Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.

A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.
Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis
qué divertido,
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!

La noche vino pronto y se encendieron
amarillos cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y aroma!

Por eso mismo,
porque es como os digo
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra.


 Ángel González                                       

Propuesto por Ana  de la Arena

 AQUÍ PUEDES VER EL VÍDEO



CIUDAD CERO

Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años que eran
la quinta parte de toda mi vida,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
papeles y retratos
en medio de la calle…
Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.


 Ángel González                                       

Propuesto por Jesús Andrés Pico

 AQUÍ PUEDES VER EL VÍDEO


 

PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...


Ángel González
Propuesto por Pedro Chuecos



  

viernes, 21 de mayo de 2021

Recital intimista. Dedicado a Jaime Sabines. 03

 

TU NOMBRE


Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.


JAIME SABINES

Propuesta de AURI GARCÍA



ES LA SOMBRA DEL AGUA


Es la sombra del agua
y el eco de un suspiro,
rastro de una mirada,
memoria de una ausencia,
desnudo de mujer detrás de un vidrio.

Está encerrada, muerta -dedo
del corazón, ella es tu anillo-,
distante del misterio,
fácil como un niño.

Gotas de luz llenaron
ojos vacíos,
y un cuerpo de hojas y alas
se fue al rocío.

Tómala con los ojos,
llénala ahora, amor mío.
Es tuya como de nadie,
tuya como el suicidio.

Piedras que hundí en el aire,
maderas que ahogué en el río,
ved mi corazón flotando
sobre su cuerpo sencillo.



JAIME SABINES

Propuesta de MARÍA NARANJO




NO HAY MÁS, SÓLO MUJER


No hay más. Sólo mujer para alegrarnos,
sólo ojos de mujer para reconfortarnos,
sólo cuerpos desnudos,
territorios en que no se cansa el hombre.
Si no es posible dedicarse a Dios
en la época del crecimiento,
¿qué darle al corazón afligido
sino el círculo de muerte necesaria
que es la mujer?

Estamos en el sexo, belleza pura,
corazón solo y limpio.


JAIME SABINES

Propuesta de ANA DE LA ARENA



EL DIABLO Y YO NOS ENTENDEMOS


El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no me digo.
Quien sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito.


JAIME SABINES

Propuesta de ARACELI MORETÓ




DESPUÉS DE TODO


Después de todo -pero después de todo-
sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de la muerte en el mundo.

Gloria degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos.

A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadenaste sed,
clavaste el corazón a un muro.

Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto
y el que se muere y mata a menudo.

Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.


JAIME SABINES

Propuesta de ENCARNA JIMÉNEZ


Dos poemas de LOS TULIPANES SON DEMASIADO ROJOS, de Teresa Gómez

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