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jueves, 3 de febrero de 2022

ÁNGEL GUINDA. In memoriam

 


Poemas de Ángel Guinda (1948-2022)



               





UN HOMBRE FELIZ



Fue feliz compartiendo

los cantos y las risas,

la pobreza, el dolor.

Retozando en la escarcha,

comiendo y bien bebiendo.

Alegre a pleno sol,

solo en el descampado

o entre la muchedumbre.

Fue feliz de estar vivo

y afrontar las desgracias

ajenas como propias,

sereno o agitado;

liviano haciendo el muerto

sobre la piel del mar.

Fue feliz desterrado

de la realidad.

Feliz bajo la noche

coronada de lámparas,

en batallas de amor

que hacen temblar las sábanas.

Fue feliz derribando

murallones de lágrimas,

hablando con los astros,

escuchando a la muerte.

No descarta

ser feliz bajo tierra

mientras sigue la vida.



(de Catedral de la Noche)




                                                                               








ME HE FUMADO LA VIDA



Me he fumado la vida

como el tiempo

se me ha fumado a mí.

Mirad esta laringe, esta tráquea,

estos bronquios y pulmones

ametrallados por la nicotina.

He fumado los gases subterráneos

del Metro en sus andenes;

el aire de Madrid, sucio

como una traición a la luz más hermosa;

las nevadas del yeso en las pizarras,

la hoguera negra de los tubos de escape,

las hojas secas de la marihuana,

el asfalto, la niebla, la humedad,

la avellana tan blanda de los clítoris,

la espesa polvareda de lo siniestro

cuando huía de mi sombra,

y mi vida hecha polvo,

y el polvo que seré

bajo el árbol secreto de la muerte.










MORIR



Morir es no volver a estar

-a la misma hora-

en los mismos lugares,

con las mismas personas.

No aparecer, cada mañana,

como esa gran luz nueva

disuelta entre las cosas;

dejar interrumpidos los trabajos,

los viajes en punto muerto.

Ajenos a los mares y a los astros.

Morir es estar quietos, sordos,

ciegos, mudos, desaparecidos,

desconectados de todos y de todo,

de nosotros también;

no regresar a casa nunca más.

No emitir ya señales,

recibirlas tampoco.

Morir es no volver.










LOS MUERTOS



Llegan lejos las manos de la ausencia

hasta alcanzar el mundo de los muertos:

los muertos que nos viven,

los muertos que nos matan,

los muertos que vendrán a visitarnos,

los muertos que están vivos,

los muertos que nos llaman,

los muertos que se vuelven a morir,

los muertos que en la muerte nos esperan.



(de Catedral de la Noche)

                             
                          Dibujo de Mar Lozano Carrasco



Poemas e imágenes tomadas de su muro, donde sus amigos le rinden homenaje: https://www.facebook.com/angel.guinda.1

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