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miércoles, 19 de junio de 2024

EXTREMADURA , de Javier Feijóo. Revista poética 2.05




(La cara oculta de la Tierra)


Esparcíos por to'l mundo

revolando su bandera,

ergullosos como naide

de sé nacíos d'esta tierra,

asín son los extremeños

qu'en la sangre de sus venas

llevan el barro balego

que moldeó su nacencia.

 

Cuando'l verano achicharra

con ese sol sin concencia

que tuesta los labrantíos

y arresolana las jesas;

cuando las uvas se tiñen

del coló que da su siembra

y los galgos s'estirancan

a la sombra e las jigueras;

en el fuego de la tarde,

ronroneando la siesta,

ni los lagartos s'asoman

simismaos bajo las piedras,

las ovispas y las moscas

dando güertas se marean,

en el barro d'un regato

los cochinos se revuelcan,

y en los juncos de las charcas

ni las ranas gurrapean.

 

Sólo s'escucha'l silbío

de trenes que vién de güerta

y el rugío e los motores

de colorinas viajeras

atiborrás d'extremeños

que se jueron con la pena

d'abandoná sus raíces

en este lao de la Tierra.

 

Los jatillos que llevaron

con sus cuatro pretenencias

y las cajas de cartón

reatás con soga de trenza

l'han cambiao por maletas

y bolsos de piel de fieras

con nombres raros, mu raros,

qu'icen qu'están pa la selva.

 

Llevan jorrando to'l año

los duros y las pesetas

pa estrujar entre sus brazos

a la madre, a la agüela,

al padre, agüelo y hermanos,

sobrinos y parentela ;

y a Curro, el de la tasca,

qu'ha engalanao la taberna

pa que to'l pueblo s'arrime

a bebé un chato en la feria.

 

¡La Feria del Emigrante !

¡Achuchones y verbena !

 

¡Qu'alegría cuando bajan

del tren o de la viajera

con su mirá mu perdía

en el tiempo y en la tierra !

 

Sus ojos son manantíos

d'esas lágrimas traviesas

que brillan como canchales

bajo la lus extremeña.

 

Autor: Javier Feijóo

 

(Poema seleccionado por Antonio Bizarro)

miércoles, 28 de febrero de 2024

EL EMBARGO de José María Gabriel y Galán, requerido por Antonio Bizarro. Revista poètica 1.6



Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos,
no le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...

Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta.

¡Pero ya s'ha muerto!

¡Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está gediendo!

Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro...

¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro...

¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de ésos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s'ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una nochi muerto!

¡Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo!
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo...
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!...


 José María Gabriel y Galán

Recitado por Antonio Bizarro

sábado, 8 de enero de 2022

Recital d'hivern. ANTONIO BIZARRO






DICE EL ÁRBOL


Manuel Benítez Carrasco

Recita: Antonio Bizarro



Yo soy tu amigo y te digo:

Por favor, no me hagas daño;

mas si es necesario, sea,

pero sólo el necesario.

Estoy para darte frutos,

tal vez solamente pájaros,

sombra si la necesitas,

rumor si te gusta el cántico.

Algún día podré ser

la ventana de tu cuarto,

la mesa para tu pan,

la mecedora, tu arado,

la ayuda de tu jornal

o el lecho de tu descanso.

Cuando cantas una nana,

yo, tu cuna, estoy cantando;

a veces crujen mis ramas

para acompañar el canto.

Tal vez, si llegas a viejo

me necesites de báculo.

Puede ser que en los inviernos,

cuando haya nieve en el campo,

mis brazos les den calor

a los tuyos y a tus manos.

Y yo he de ser, aunque es triste

el tener que recordarlo,

el último compañero

que te llevará en sus brazos.

Siendo más fuerte que tú

y en completo desamparo

a los fríos del invierno

y a las llamas del verano,

si me ofendes, no te daño,

al contrario; cuántas veces

-y eso que lo diga el sándalo-,

el cuchillo que me hiere

lo devuelvo perfumado.

¿Que te hacen falta mis frutos?

Yo te los doy de buen grado.

¿Que te hacen falta mis ramas?

Corta, por tanto, mis brazos.

¿Que necesitas mi tronco?

No te apene el derribarlo.

Para tu servicio crezco

y para tu bien me abato.

A cambio, sólo te pido:

Por favor, no me hagas daño;

mas si es necesario, sea,

pero sólo el necesario.

¿Que estorbo en mi sitio? Piensa,

antes de darme el hachazo,

hasta qué punto es verdad

que puede estorbar un árbol.

¿Tienes que cortar dos ramas?

Por favor, no cortes cuatro.

Que si el daño que me haces,

cuando es por tu bien, no es daño,

y no sólo en paz lo acepto

sino con placer lo paso,

el que me haces sin causa

ese sí que me hace daño.

Yo soy tu amigo y te digo:

Por favor, no me hagas daño;

mas si es necesario, sea,

pero sólo el necesario
.




viernes, 18 de junio de 2021

Recital dedicado a Daisy Zamora. 03


MENSAJE URGENTE A MI MADRE



Todas íbamos a ser reinas,
y de verídico reinar;
pero ninguna ha sido reina
ni en Arauco ni en Copán. . .
Gabriela Mistral



Fuimos educadas para la perfección:
Para que nada fallara y se cumpliera
nuestra suerte de princesa-de-cuentos infantiles.

¡Cómo nos esforzamos, ansiosas por demostrar
que eran ciertas las esperanzas tanto tiempo atesoradas!

Pero envejecieron nuestros vestidos de novia
y nuestros corazones, exhaustos,
últimos sobrevivientes de la contienda.
Hemos tirado al fondo de vetustos armarios
velos amarillentos, azahares marchitos.
Ya nunca más seremos sumisas ni perfectas.

Perdón, madre, por las impertinencias
de gallinas viejas y copetudas
que sólo saben cacarearte bellezas
de hijas dóciles y anodinas.

Perdón, por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto.

Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar todos tus sueños.


Daisy Zamora

Recita Paquita Guerra

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VUELVO A SER YO MISMA


Cuando entro con mis hijos a su casa, vuelvo
a ser yo misma.
Desde su mecedora ella
nos siente llegar y alza la cabeza.
La conversación no es como antes.
Ella está a punto de irse.
Pero llego a esconder mi cabeza
en su regazo, a sentarme a sus pies. Y ella me contempla
desde mi paraíso perdido
donde mi rostro era otro, que sólo ella conoce.
Rostro por instantes recuperado
cada vez más débilmente
en su iris celeste desvaído
y en sus pupilas que lo guardan ciegamente.


Daisy Zamora

Recita Antonio Bizarro

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domingo, 6 de junio de 2021

Recital de mayo. Antonio Bizarro

 

CANTO A LA MUJER CORDOBESA

 

Es artista y cordobesa,

con andares de gitana;

mira como una sultana

y habla como una princesa.

¡Si la vieras a caballo!

En Córdoba la encontré

cuando en la feria de mayo

las treinta mulas compré.

Comentando la corrida

en la que Antonio Cañero

sacando la jaca herida

puso el rejón más certero

que había puesto en su vida,

estábamos Paco Gil,

Pedro, el de Puente Genil,

y el Niño Sabio, el de Lora,

en la puerta el Mercantil

tomando una de «Pastora».

¡Qué trajín! ¡Cuánta alegría,

de aquel bullir que no cesa,

en el que contribuía

la gracia y soberanía

de la mujer cordobesa!

No te puedes figurar,

tú que aquello lo conoces

de cuando fuiste a comprar

la yegua, el rumor de voces

de la calle Gondomar.

Como reguero de hormigas

las mujeres paseaban

y al pecho todas llevaban

flores en lugar de espigas.

Y entre mujeres y flores,

pasaban los domadores

por delante de nosotros,

luciendo sobre los potros

los atalajes mejores.

¡Qué de coches! ¡Qué de troncos!,

donde los caballos broncos

mostraban todo su brío,

yendo los cocheros roncos

de tanto hablar al gentío.

Entre aquella animación,

un grito de admiración

alarmó a la gente seria;

cuando por la Concepción

se vio subir de la feria

el cuerpo más soberano,

más gallardo y más serrano

que viera del sol la luz,

sobre un potro jerezano

del mejor hierro andaluz.

¡Vaya mujer con hechuras,

luciendo el traje campero

de vistosas bordaduras,

al sonar las herraduras

del caballo postinero!

Ángel que tenga su cara,

No tiene Dios en los cielos;

Pues su hermosura es tan rara,

que si un ángel la mirara,

los demás sintieran celos.

Como dos finos manojos

de claveles reventones

eran sus labios de rojos,

y eran dos vivos crespones

la luz que daban sus ojos.

Era arrogante y morena;

su pelo como la pena

que desgarra las entrañas,

y llevaba las pestañas

de la propia Macarena.

Caballo mejor domao

ni mejor atalajao

ningún andaluz lo sueña,

ni traje mejor cortao

que el que lucía su dueña.

Era de plata el herraje

del freno y del hebillaje,

como el caballo de un rey,

y de oro fino de ley

los alamares del traje.

Y era tanta su destreza

para fijar con limpieza

los andares de la jaca,

que su garbo y gentileza

sobre todo se destaca.

Pues ya ves si llevaría

el potro con gallardía,

cuando hasta el propio Cañero

tiró a su paso el sombrero

diciéndole una alegría.

Mezcla de gitana y reina,

llegó entre palmas y olés;

espuelas de oro en los pies,

y por corona y por peina

un sombrero cordobés.

Al paso de su alazán

la gente se descubría

pues todo el mundo creía

que llegó el Gran Capitán

el alma de Andalucía.

Unas vueltas dio al paseo.

El potro, con su braceo,

no cabía en la ancha calle;

al compás del manoteo,

quebraba su lindo talle,

y aquella mujer preciosa,

de hermosura tan completa,

se iba meciendo orgullosa

como en la mejor maceta

se mece la mejor rosa.

Su gracia la requebré

cuando a mi lado pasó:

lo que dije no lo sé;

lo cierto es que me miró...

y en sus ojos me enredé.

Preso quedé en su mirar,

como en el día la aurora,

y estoy tan esclavo ahora

como la perla que llora

su esclavitud en el mar.

Hablé con ella; fue mía...

Puse en ella mi alegría,

mis afanes y mis penas,

y hoy por su gusto daría

más sangre que hay en mis venas.

Sé que no me pertenece,

que no es de mi condición.

¡Pero ya no hay solución!

¡Que el hombre siempre obedece

cuando manda el corazón!

 

Julián Sánchez Prieto

"El Pastor Poeta", Ocaña 1886-Colmenar Viejo 1979

De la obra de Teatro "Un Alto en el Camino"

Recita Antonio Bizarro

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martes, 25 de mayo de 2021

Dedicado a Ángel González. 02

 

MIENTRAS TÚ EXISTAS

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.


  Ángel González                                       

Propuesto por Luis Arranz

AQUÍ PUEDES VER EL VÍDEO



DOMINGO 

Domingo, flor de luz, casi increíble
día. Bajas sobre la tierra
como un ángel inútil y dorado.
Besas
a las muchachas
de turbia cabellera,
vistes de azul marino
a los hombres que te aman, y dejas
en las manos del niño
un aro de madera
o una simple esperanza. Repartes
golondrinas, globos de primavera,
te subes a las torres
y giras las veletas
oxidadas. Tu viento agita faldas
de colores, estremece banderas,
lleva lejos canciones
y sonrisas, llena
las estancias de polvo plateado.

Los árboles esperan
tu llegada
para cubrirse de gorriones. Sabe más fresca
el agua de las fuentes.
Las campanas dispersan
palomas imprevistas
que vuelan
de otro modo.
No hay nadie que no sepa
que es domingo,
domingo.
Tu presencia
de espuma lava,
eleva,
hace flotar las cosas y los seres
en un nítido cielo que no era
—el lunes— de verdad:
apenas desteñido papel, vidrio olvidado,
polvo tedioso sobre las aceras.

 

 Ángel González                                       

Propuesto por Paquita Guerra        




CARTA SIN DESPEDIDA

A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido
hermano y parigual en la desgracia.

A veces —o mejor dicho:
casi nunca—,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
—quizá por imposible y por lejano-.

Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro
que no odia,
que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.

Cuando sonríes, yo te reconozco,
identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.

 

 Ángel González                                       

Propuesto por Antonio Bizarro

 

 

CAMPOSANTO EN COLLIURE

Aquí paz,
y después gloria.

Aquí,
a orillas de Francia,
en donde Cataluña no muere todavía
y prolonga en carteles de «Toros à Ceret»
y de «Flamenco’s Show»
esa curiosa España de las ganaderías
de reses bravas y de juergas sórdidas,
reposa un español bajo una losa:
paz
y después gloria.

Dramático destino,
triste suerte
morir aquí
paz
y después…
perdido,
abandonado
y liberado a un tiempo
(ya sin tiempo)
de una patria sombría e inclemente.

Sí; después gloria.

Al final del verano,
por las proximidades
pasan trenes nocturnos, subrepticios,
rebosantes de humana mercancía:
manos de obra barata, ejército
vencido por el hambre
paz…,
otra vez desbandada de españoles
cruzando la frontera, derrotados
…sin gloria.

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

¿Qué precio es el peor?
Me lo pregunto
y no sé qué pensar
ante esta tumba,
ante esta paz
«Casino
de Canet: spanish gipsy dancers»,
rumor de trenes, hojas…,
ante la gloria ésta
…de reseco laurel
que yace aquí, abatida
bajo el ciprés erguido,
igual que una bandera al pie de un mástil.

Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.

 

 Ángel González                                       

Propuesto por Francisco Lira

AQUÍ PUEDES VER EL VÍDEO



jueves, 20 de mayo de 2021

Recital intimista. Dedicado a Jaime Sabines. 02


ENTRESUELO


Un ropero, un espejo, una silla,
ninguna estrella, mi cuarto, una ventana,
la noche como siempre, y yo sin hambre,
con un chicle y un sueño, una esperanza.
Hay muchos hombres fuera, en todas partes,
y más allá la niebla, la mañana.
Hay árboles helados, tierra seca,
peces fijos idénticos al agua,
nidos durmiendo bajo tibias palomas.
Aquí, no hay mujer. Me falta.
Mi corazón desde hace días quiere hincarse
bajo alguna caricia, una palabra.
Es áspera la noche. Contra muros, la sombra
lenta como los muertos, se arrastra.
Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua.
Su piel sobre mis huesos
y mis ojos dentro de su mirada.
Nos hemos muerto muchas veces
al pie del alba.
Recuerdo que recuerdo su nombre,
sus labios, su transparente falda.
Tiene los pechos dulces, y de un lugar
a otro de su cuerpo hay una gran distancia:
de pezón a pezón cien labios y una hora,
de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas.
Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos,
hasta el último vuelo de la última ala,
cuando la carne toda no sea carne, ni el alma
sea alma.
Es preciso querer. Yo ya lo sé. La quiero.
¡Es tan dura, tan tibia, tan clara!
Esta noche me falta.
Sube un violín desde la calle hasta mi cama.
Ayer miré dos niños que ante un escaparate
de maniquíes desnudos se peinaban.
El silbato del tren me preocupó tres años,
hoy sé que es una máquina.
Ningún adiós mejor que el de todos los días
a cada cosa, en cada instante, alta
la sangre iluminada.

Desamparada sangre, noche blanda,
tabaco del insomnio, triste cama.

Yo me voy a otra parte.
Y me llevo mi mano, que tanto escribe y habla.

JAIME SABINES

Propuesta de PAQUITA GUERRA




AMOR MÍO, MI AMOR…


Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.

Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.

Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.
 
JAIME SABINES

Propuesta de ANTONIO BIZARRO



LOS AMOROSOS


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.

JAIME SABINES
  
Propuesta de PEDRO CHUECOS


domingo, 9 de mayo de 2021

Recital de abril. Antonio Bizarro


LOS CIEGOS   

                         

Dicen que en una ocasión,

yendo juntos de paseo,

entre un ciego y un ateo

se trabó conversación.          

                                       

Y aunque el ciego no veía

la luz, ni el sol vislumbraba,

con gran ardor ensalzaba

los resplandores del día.

 

Diciendo, que un mundo diera

por ver la rosada aurora,

que con sus rayos colora

las flores de la pradera;

por ver de la noche en pos,

y los rayos del sol ardiente,

y atónito y reverente

postrado alabar a Dios.

 

— Entonces —dijo el ateo—

presumo, querido amigo,

que al ir paseando conmigo,

me envidiarás porque veo?

 

—No es envidia, es compasión,

—dijo el ciego con enojos;

— yo soy ciego de los ojos,

pero tú de la razón.

 

Y fácilmente verás,

si a demostrártelo llego,

que soy, en verdad, yo ciego,

pero tú eres mucho más.

 

Que sin vista, resplandece

dentro de mí una creencia;

pero a tí tu inteligencia

todo en torno te oscurece.

 

Y en resolución, que es

tal tu situación de ateo,

que yo sin los ojos veo,

y tú con ellos no ves . . .

 

Calló el incrédulo, y luego,

disculpándose cual pudo,

dijo:—¡En verdad ahora dudo

cuál de los dos es más ciego!

 


Ezequiel Solana

Recita: Antonio Bizarro

AQUÍ EL VÍDEO



 



sábado, 3 de abril de 2021

Recital de marzo. Antonio Bizarro


ROMANCE


Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?

En las sienes me latían
cincuenta y dos desengaños;
gris de paisaje en los ojos,
risas sin sol en los labios,
y el corazón jadeante
como un pájaro cansado.


Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?


Te reventaba en la boca
un clavel de veinte años
y en la mejilla un süave
melocotón sonrosado.
Cuando dijiste: «Te quiero»
fue tu voz igual que un caño
de agua fresca en una tarde
calurosa de verano.

Se me echó encima el cariño
lo mismo que un toro bravo
y quedé sobre la arena
muerto de amor y sangrando
por cuatro besos lentísimos
que me brindaron tus labios.


De la sien a la cintura,
de la garganta al costado.
¡Qué boda sin requilorios
sobre la hierba del campo!

¡Qué marcha nupcial cantaba
el viento sobre los álamos!
¡Qué luna grande y redonda
iluminó nuestro abrazo,
y qué olor el de tu cuerpo
a trigo recién cortado!


El pueblo, a las dos semanas
hizo lengua en los colmados,
en las barandas del río,
en la azotea, en los patios,
en las mesas del casino
y en los surcos del arado:
«Un hombre que peina canas
y que le dobla los años».


Es cierto que peino canas
pero en cambio, cuando abrazo
soy lo mismo que un olivo,
igual que un ciprés sonámbulo,
Cristobalón de aguas puras
que atraviesa el río a nado
si ve en la orilla unos ojos
o una boca hecha de nardos,
para cortarle el suspiro
con el calor de mis labios.


Que me escupan en la frente,
que me pregonen en bandos,
que vayan diciendo y digan.
Tú conmigo; yo a tu lado
respirando de tu aliento,
yendo al compás de tus pasos,
refrescándome las sientes
en la palma de tu mano.


Centinela de tus sueños,
hombro para tu descanso,
Cirineo de tus penas
Y San Juan de tu calvario
para quererte y tenerte
en la noche de mis brazos.


¡¿Qué importa que haya cumplido
cincuenta y pico de años?!
¿En qué código de amores,
en qué partida de cargos,
hay leyes que determinen
la edad del enamorado?
En cariños no hay fronteras,
ni senderos, ni vallados,
que el cariño es como un monte
con un letrero en lo alto
que dice sólo: «Te quiero»
Y colorín colorado.


Rafael de León


Rapsoda: Antonio Bizarro

ESCÚCHALO AQUÍ



viernes, 26 de febrero de 2021

Recital de febrero. Antonio Bizarro.

 

Güérfanos de verbos


¡Agilen p’alantre los que tién curtura!
¡Agilen p’alantre los que tién talento!
¡Qu’agilen delantre tós los qu’han leío
porque yo no pueo!
Na más soy poeta,
de los de nacencia, de los extremeños.

Y afilo mi pluma con la mi experencia,
y arrebusco, y jimplo, y escarbo’n los verbos.

¡Yo diré detrás con el mi magín
jilvanando versos!

Y es que yo cavilo:
Pa tirá del carro d’este galraero
a mí me s’ocurre que los ilustraos
tién que dir primeros.
Y aluego nusotros,
con versinos nuevos,
manque’n jarapales nus jagamos trizas
nuestros sentimientos,
pasino a pasino
jaremos sendero.

Y arrebuscaremos aquellas vereas
arrescondiínas por los nuestros pueblos;
castúas palabras, aquellas qu’antaño
icían los agüelos;
recaínos nuestros, los mesmos qu’hogaño
s’enrëan con el tiempo;
y güenos poemas, versos qu’en la tierra jueron enraigaos
por jondos pensares de grandes maestros.
¡Versos qu’entoavía
nus calan mu adrento!

Porqu’Extremadura es tierra arrogante
qu’esparramó cielo
por los escondrijos más arrebuscaos
d’este firmamento;
y los que jacemos memoria
d’aquello,
con la savia nueva
de los nuevos versos,
a viejos poetas
jonramos sin mieo.

¡Agilen p’alantre los que tién curtura
y nus abran paso a los poetas nuevos!
Pa que asín s’empollen
nietos y bisnietos
de la nuestra galra…
…¡qu’entoavía hay tiempo!
Y palren asina,
y sin miëo manejen tós los nuestros verbos,
esos que nus jinchan el pecho d’ergullo
a los extremeños.

¡Qu’agilen p’alantre, qu’agilen con ganas
los que tién talento,
los que tién curtura,
los nobles, los güenos, los sabios maestros!
¡Naide s’acagace!
¡Naide tenga mieo!
Qu’asín arrejunde dende su nacencia
la juerza d’un pueblo
que labró los mares más arrebataos
y sembró caraite’n la tierra adrento
regao con sangre,
suores y esjuerzos.

Y asina emigraron nuestros campusinos,
nuestros labraores, los nuestros ancestros.
Y asina soñaron gorvel ergullosos
con una mijina de gloria y dinero.
¡Pero jueron tantos los que se quearon
durmíos en el tiempo!
Su lágrima seca
dio retoños nuevos,
y endispués los nietos
y aluego’l silencio.

Y quiciás por eso hoy endilgo un chillo
con töas las mis juerzas a ese nuestro cielo,
al desparramao por los escondrijos más arrebuscaos
d’este firmamento:
¡Gorvel emigrantes!
¡Gorvel extremeños!
¡Gorvel cuantiantes manque na más sea
pa la fiesta’l pueblo!
¡Gorvel con la galra qu’arrebujaína’n aquellos jatos
sus llevastis lejos!
¡Gorvel a la tierra d’aonde sus llevastis
la vos qu’andenantes l’ascuché al agüelo!

¡Gorvel emigrantes!
¡Gorvel cuantiantes pa danos aliento!

¿No veis que nusotros, los qu’aquí queamos,
los que reguñimos con nusotros mesmos
sin tirá con juerza del carro eschangao
d’este galraero,
dende que sus juistis pa esos andurriales,
pa esos otros pueblos,
semos unos probes
güérfanos de verbos?

Javier Feijóo
Rapsoda: Antonio Bizarro

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domingo, 31 de enero de 2021

RECITAL VIRTUAL DE GENER. Joan Margarit .2

 


QUIROMÀNCIA

 

Vivim al fons, tu de les meves mans,

jo de les teves,

amb la mateixa desolació

i les ferides fosques que ens hem fet

amb les mateixes armes.

No cal buscar el passat:   prou avorrida

és ja la vida, i desolada,  i bruta,

per afegir-hi la melancolia.

A vegades necessita

una sortida com el  suïcidi,

un amor impossible o la ruïna.

Així s’arriba als imprecisos límits

de l’edat de la boira on, a la vista,

no hi ha cap costa.

Només queda la línia confusa

de l’illa del tresor.

Llunyana i falsa, l’he buscat,

i demano que em sigui concedit,

en la llum de tardor de la ciutat,

de contemplar-la, encara, una vegada.

 

(Els motius del llop)

Rapsoda: Pep Pol




SER VIEJO

 

Entre las sombras de los gallos
y los perros de patios y corrales
de Sanaüja, se abre un agujero
que se llena con tiempo perdido y lluvia sucia
cuando los niños van hacia la muerte.
Ser viejo es una especie de posguerra.
Sentados a la mesa en la cocina,
limpiando las lentejas
en los anocheceres de brasero,
veo a los que me amaron.
Tan pobres que al final de aquella guerra
tuvieron que vender el miserable
viñedo y aquel frío caserón.
Ser viejo es que la guerra ha terminado.
Es saber dónde están los refugios, hoy inútiles.

 

(Casa de misericordia)

Rapsoda: Encarna Jiménez



CALMA

 

No em costa imaginar que ella ha tornat

com la lluna en la nit.

És un conte infantil. Les fulles grogues

són les paraules que el novembre diu

fins a formar un til·ler que s’il·lumina

entre el verd fosc dels altres arbres.

És la nostra nit clara de tardor

amb la lluna en el conte d’aquest arbre.

Canto la fulla encesa d’or nocturn.

L’última fulla, un testimoni d’ella

en la branca més alta del til·ler.

 

(Misteriosament feliç)

Rapsoda: Carmina Ferreres



GENT A LA PLATJA

 

La dona aparca el cotxe a un carrer vora la sorra.
Baixa i, a poc a poc, treu i desplega
la cadira de rodes. Després, agafa el noi,
l’asseu i li col·loca bé les cames.
S’aparta uns quants cabells que li van a la cara,
i, sentint com li oneja la faldilla,
va empenyent la cadira cap al mar.
Entra a la platja pels taulons de fusta,
però els taulons s’aturen a uns quants metres de l’aigua.
A prop, el socorrista mira el mar.
La dona aixeca el noi: l’agafa
per sota els braços i, d’esquena a l’aigua,
camina arrossegant-lo mentre els peus
van deixant dos solcs tristos en la sorra.
L’ha dut fins a on arriben les onades,
l’ha deixat a la sorra i torna enrere
a buscar el para-sol i la cadira.

Els últims metres. Sempre falten
els maleïts, terribles últims metres.
Són aquests els que et trencaran el cor.
No hi ha amor en la sorra. Ni en el sol.
Ni en els taulons de fusta, ni en els ulls
del socorrista, ni en el mar. L’amor
són aquests últims metres. La seva soledat.

 

(Es perd el senyal)

Rapsoda: Antonio Bizarro


Mireu i escolteu-ho en YouTube: Joan Margarit

Dos poemas de LOS TULIPANES SON DEMASIADO ROJOS, de Teresa Gómez

EQUILIBRISTA   Porque una palabra es el sabor que nuestra lengua tiene de lo eterno, por eso hablo. ROSARIO CASTELLANOS   Si n...