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lunes, 10 de junio de 2024

A LAS MIGAS, de Pepi Martínez Alfaro. Revista poética 2.01

 


A las Migas, Migas..
.
Comida de pobres, ricos en sabiduría.

A las Migas, Migas.

Manjar de pan y de harina.

A las Migas, Migas...

Comida que se puede comer a todas las horas del día.

A las Migas, Migas...

¿Dónde están aquellas que de niña me comía?

A las Migas, Migas...

Su sabor inconfundible en días de fiesta y no como antes, que eran desprestigiadas por ser comida de pastores.

¡Ay, que delicia!

Me vienen esos olores.

Sus pimientos fritos, sus ajos que no falten, su chorizo, su morcilla, su papada o panceta, con todo eso y con más, se comían.

 

Papa… ¿cuándo harás Migas?

Hija… ¡es que ya me cuesta!

¡Te ayudamos y haces unas poquitas!

Preparando ahí estamos el manjar, aunque siempre acaba haciéndolas él, porque ¡como él no hay igual!

 

A los vecinos les llega su aroma...

-Señor Juan, por favor… ¡no haga usted Migas, que se nos hace la boca agua y hacerlas como usted no hay manera que se consiga!

 

La sartén la "especial", sólo se toca ese día.

¿La rasera…? ¡estamos en las mismas!

¡Van tomando la forma! ¡se van haciendo las migas!

¡Toma hija, esta torradita!

¡No te quemes!

¡Espera a que esté un poco fría!

La fiesta está empezando. La fiesta casi es una orgía de placer gastronómico.

 

Preparando ya la mesa, que ya salen las Migas, hechas como una enorme tortilla… ¡como casi nadie las hacía!

¡A las Migas, Migas!

 

A mi Padre.

 

Pepi Martínez Alfaro

domingo, 18 de abril de 2021

Recital de marzo. Pepi Martínez

 

PRIMERA VEZ

 

Espero no olvidar mi primera vez.

Con la mente llena de palabras, de letras, que se agolpaban por querer salir todas a la vez.

El recuerdo me hace sentir bien, escribía en todas partes, en el tren, en las servilletas del bar, en las partes blancas del diario.

En mi mente se confeccionaban con retales

vestidos y faldas,

camisas y pantalones!!

Cosiendo con hilos de oro y granate,

hilvanando pespuntes de costuras cortantes,

sangrando y recogiendo pedazos,

intentando unirlos en un cara a cara,

en un combate, guerra fría,

que pierde la conciencia,

que gana la inocencia, el suspiro,

el aliento desgarrado.

Las quejas que se quedan en un lugar del Mundo,

se reflejan en datos, en montones de folios,

que nadie comprende, que nadie hace nada por sacarlos adelante.

Tesoros de Auroras dormidos, cansados de estar ausentes.

Catástrofes emocionales, suspiros reales,

cualidades perdidas en la nada,

en un limbo,

encajonadas en cajones de colores marchitos.

 

Pepi Martínez    12/4/2016

ESCÚCHALO AQUÍ


domingo, 21 de marzo de 2021

Recital de febrero. Nuestros recitales en YouTube.


 No disponemos de los textos de algunos participantes. Lo sentimos. No obstante si os apetece escuchar sus  versos, pinchando sobre su nombre se accede al vídeo que nos enviaron.

Antonio Mayo

Josep Boltaina

Teresa Castellví

Pepi Martínez

Imma Olivé

A continuación va el enlace al recital completo y a los recitales anteriores:

Recital de febrero

Recital Francisco Brines

Recital Joan Margarit

Recital Joana Raspall

Recital Alfonsina Storni

Recital poesía reivindicativa

Recordad que en la columna de la izquierda se encuentran los enlaces a nuestra página de Facebook y YouTube , así como a algunos lugares interesantes y a blogs de escritores de nuestra asociación. También hay un listado de autores que han colaborado en este blog de Poesia a trenc d'alba. Os animamos a navegar por sus versos.

Nuestro próximo recital será a finales de marzo.



jueves, 28 de enero de 2021

RECITAL VIRTUAL DE ENERO. Francisco Brines .1




EL MENDIGO

Extraño en esta noche, he recordado
una borrada imagen. El mendigo
de mi niñez, de rostro hirsuto, torna
desde otro mundo su mirada dura.
Llegaba al mediodía, y un gruñido
de animal viejo le anunciaba. (Toda
la casa estaba abierta, y el verano
llegaba de la mar). Andaba el niño
con temor a la puerta, y en su mano
depositaba una moneda. Era
hosca la voz, los ojos fríos de odio,
y sentía un gran miedo al acercarme,
la piedad disipada. Violenta
la muerte me rondaba con su sombra.
Sólo después, al ver a los mayores
hablar indiferentes, ya de vuelta,
se serenaba el pecho. Me quedaba
cerca de la ventana, y frente al mar
recordaba las sombrías historias.

Esta noche, pasado tanto tiempo,
su presencia terrible y misteriosa.
me ha desvelado el sueño. Ningún daño
he sufrido de aquella voluntad,
y el hombre ya habrá muerto, miserable
como vivió. Aquellos años, otros
muchos mendigos iban por las casas
del pueblo. Todos, sin venganza, yacen.
Los extinguió el olvido. Vagas, rotas,
surgen sus sombras; la memoria turba
un reino frío y solitario y vasto.
Poderosos, ahora me devuelven
la mísera limosna: la piedad
que el hombre, cada día, necesita
para seguir viviendo. Y aquel miedo
que de niño sentí, remuerde ahora mi
vida, su fracaso: un anciano
me miraba con ojos inocentes.


(Palabras a la oscuridad)

Rapsoda: Jesús Pico


 

ESTE REINO, LA TIERRA

 

No importa que el amor

ya esté caído,

con  tanto daño encima.

 

Ni que el tiempo, ese fuego

se te quede

detrás de ti humeando.

 

Sabes que este es tu reino.

 

Tampoco lo amas más

si, a veces, dudas

la existencia del otro.

 

La alegría, el dolor,

toda tu vida,

se hizo a su semejanza.

 

Por eso amas la tierra.

 

Si callas su voz oyes,

con acento

que tendrás cuando mueras.

 

Quieres es ser fiel, decir

en tus palabras

su verdad, y no sabes.

 

Ahora vives, espera.


(Palabras a la oscuridad)

Rapsoda: Pepi Martínez


CUANDO YO AÚN SOY LA VIDA

La vida me rodea, como en aquellos años
ya perdidos, con el mismo esplendor
de un mundo eterno. La rosa cuchillada
de la mar, las derribadas luces
de los huertos, fragor de las palomas
en el aire, la vida en torno a mí,
cuando yo aún soy la vida.
Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,
y un amor fatigado.

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.


Rapsoda: Gracia Espino


ARDIMOS EN EL BOSQUE

¿Pero cómo saber, sin la mirada,
la hermosura del bosque, la grandeza del mar?

El bosque estaba tras de mí; lo conocían
mis oídos: el rumor de sus hojas,
la confusión del canto de sus pájaros.
Sonidos que venían de un remoto lugar.
Y el mar del otro lado, golpeando
la frente, sin rozarla,
cubriéndola de gotas. Era mi piel
quien descubría su frescura,
mi soñoliento olfato quien entraba en el pecho
su duro olor.
¿Pero cómo saber, sin la mirada,
la hermosura del bosque, la grandeza del mar?
Porque no había más, en el lugar del pecho,
que una extendida sombra.

(¿Mas qué frío candente mis párpados abrasa,
qué luz me desvanece, qué prolongado beso
llega hasta el mismo centro de la sombra?)

Joven el rostro era,
sus labios sonreían,
y el retenido fuego de su cuerpo
era quemada luz.
Entramos en el mar, rompíamos
el cielo con la frente,
y envueltos en las aguas contemplamos
las orillas del bosque,
su extensa fosquedad.
Miré, tendidos en la playa, el rostro:
contemplaba las nubes;
y el retenido fuego de su cuerpo
era un sombrío resplandor.
Penetramos el bosque, y en las lindes
detuvimos los pasos;
perdido, tras los troncos, miramos cómo el mar
oscurecía.
Tenía triste el rostro,
y antes que para siempre envejeciera
puse mis labios en los suyos.


Rapsoda: Elisabet Cruz


Mira y escucha en YouTube:Francisco Brines

Dos poemas de LOS TULIPANES SON DEMASIADO ROJOS, de Teresa Gómez

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