NO HAY VOCALES
Al despertar esta mañana,
perdí las vocales de tu nombre.
Intenté pronunciarte
con otros objetos
personales e íntimos,
pero los labios se deprimían
en clamorosa derrota.
Más tarde lo intenté
con tus autores favoritos:
Federico, Antonio, Claudio...
Y realicé preces en latín,
sin nada que perder,
al fin y al cabo.
Qué hacer, sino dar tiempo
a que la tarde vuelva
y reconocerte en ella.
(La niña de la colina, 2012)
HAY UN VIRUS
Hay un virus
que se ha instalado
entre el yunque y el estribo
y me mortifica
con la letanía de tu nombre.
Caigo en la cuenta:
ese es el IVA
que debo pagar por amarte.
Sencillamente una persona
es una brizna,
tal vez nada,
si acopia soledades,
confunde ilusiones
y no cancela la hipoteca
de su propio olvido.
(Turno de noche)
Felipe Sérvulo (Jaén, 1947)
