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domingo, 14 de abril de 2024

PERDIDA de Eva Mora. Revista poètica 1.21

 


Desperté sollozando esta mañana

al ver mi corazón encoger el alma.

Saber que te vi por última vez

y no pude hacer nada.

 

Su ausencia clara será eterna.

La tumba un lecho perpetuo;

tez al rojo; no brilla su rostro…

¡Una triste mirada en los ojos!

 

El aire es frío, de este año amargo;

oscuridad entre multitudes ahogadas;

seres banales que no aportan nada…

¡Dulce tormento, falta de tu aliento!

 

Ignorante muerte que robas sin control;

que oscureces la vida sin remisión;

que cortas las alas en medio del vuelo

y pretendes tú, que no tengamos miedo.

 

Duele el remanso de paz inocente.

Duele el faro encendido sin alma.

Duele la distancia entre mundos olvidados

y, duele mi rechazo… ¡al no verte en calma!

 

Ser espiritual siempre esperanza;

reencontrar pronto nuestras almas,

esperando donde estés sin desaparecer…

Porque, un día, todos nos volveremos a ver.

 

Eva Mora

 

 

miércoles, 19 de mayo de 2021

Recital intimista. Dedicado a Jaime Sabines. 01

 




LA LUNA


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.


JAIME SABINES

Propuesta de QUETZAL GARCÍA MORA


ESPERO CURARME DE TI


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

De: Otro recuento de poemas


JAIME SABINES

Propuesta de EVA MORA



TÍA CHOFI


Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi,
pero esa tarde me fui al cine e hice el amor.
Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta
con tus setenta años de virgen definitiva,
tendida sobre un catre, estúpidamente muerta.
Hiciste bien en morirte, tía Chofi,
porque no hacías nada, porque nadie te hacía caso,
porque desde que murió abuelita, a quien te consagraste,
ya no tenías qué hacer y a leguas se miraba
que querías morirte y te aguantabas.
¡Hiciste bien!
Yo no quiero elogiarte como acostumbran los arrepentidos,
porque te quise a tu hora, en el lugar preciso,
y harto sé lo que fuiste, tan corriente, tan simple,
pero me he puesto a llorar como una niña porque te moriste.
¡Te siento tan desamparada,
tan sola, sin nadie que te ayude a pasar la esquina,
sin quien te dé un pan!
Me aflige pensar que estás bajo la tierra
tan fría de Berriozábal,
sola, sola, terriblemente sola,
como para morirse llorando.
Ya sé que es tonto eso, que estás muerta,
que más vale callar,
¿pero qué quieres que haga
si me conmueves más que el presentimiento de tu muerte?

Ah, jorobada, tía Chofi,
me gustaría que cantaras
o que contaras el cuento de tus enamorados.
Los campesinos que te enterraron sólo tenían
tragos y cigarros,
y yo no tengo más.
Ha de haberse hecho el cielo ahora con tu muerte,
y un Dios justo y benigno ha de haberte escogido.
Nunca ha sido tan real eso en lo que tú creíste.
Tan miserable fuiste que te pasaste dando tu vida
a todos. Pedías para dar, desvalida.
Y no tenías el gesto agrio de las solteronas
porque tu virginidad fue como una preñez de muchos hijos.
En el medio justo de dos o tres ideas que llenaron tu vida
te repetías incansablemente
y eras la misma cosa siempre.
Fácil, como las flores del campo
con que las vecinas regaron tu ataúd,
nunca has estado tan bien como en ese abandono de la muerte.

Sofía, virgen, antigua, consagrada,
debieron enterrarte de blanco
en tus nupcias definitivas.
Tú que no conociste caricia de hombre
y que dejaste que llegaran a tu rostro arrugas antes que besos,
tú, casta, limpia, sellada,
debiste llevar azahares tu último día.
Exijo que los ángeles te tomen
y te conduzcan a la morada de los limpios.
Sofía virgen, vaso transparente, cáliz,
que la muerte recoja tu cabeza blandamente
y que cierre tus ojos con cuidados de madre
mientras entona cantos interminables.
Vas a ser olvidada de todos
como los lirios del campo,
como las estrellas solitarias;
pero en las mañanas, en la respiración del buey,
en el temblor de las plantas,
en la mansedumbre de los arroyos,
en la nostalgia de las ciudades,
serás como la niebla intocable, hálito de Dios que despierta.

Sofía virgen, desposada en un cementerio de provincia,
con una cruz pequeña sobre tu tierra,
estás bien allí, bajo los pájaros del monte,
y bajo la yerba, que te hace una cortina para mirar al mundo.


JAIME SABINES

Propuesta de JESÚS GARCÍA

domingo, 14 de marzo de 2021

Recital de febrero. Eva Mora.

  

TIERRA

  

Enmudece al hombre un ápice de esperanza

cuando no todo es egoísmo y el mundo avanza,

el planeta está despertando, no todo es monarquía

uniendo nuestras ideas para cambiar la sequía.

 

 Dejad de encubrirlo aunque sea doloroso,

la tanatopraxia ya no sirve de nada,

el mundo se levanta de su vil letargo,

sigue habiendo esperanza en esta humilde tierra.

 

Que dancen todos los niños de cualquier paraje,

que no se enfrenten los hombres por una parcela,

que el hambre mata a naciones sin esperanza ninguna,

que todos somos hijos de la misma tierra.

 

¿Acaso no tienen derecho los que aquí se habla?

¿O tienes menos legitimidad, por no tener libertad?

Quítale el hambre al mendigo, quítale el arma al preso,

pero nunca le quites la esperanza a un ser inquieto.

 

No dejemos yerta la tierra, nuestro planeta nos quiere,

no luchemos en contra de ella pues el matarla nos hiere,

seamos capaces de no ser egoístas, es lo que nos está matando,

nos pide salvarla y, ciegos, sin ella nos estamos quedando. 

 

 Eva M

ESCÚCHALO AQUÍ




jueves, 10 de diciembre de 2020

RECITAL VIRTUAL DE NOVIEMBRE. Alfonsina Storni .1

 




El clamor

Alguna vez, andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.

Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
-Obedezco a la ley que nos gobierna:
He dado el corazón.

Y tan pronto lo dije, como un eco
ya se corrió la voz:
-Ved la mala mujer esa que pasa:
Ha dado el corazón.

De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:
-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!

Ya está sangrando, sí, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!

Rapsoda: María Naranjo





Vida

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.

Tengo deseos de reír; las penas
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.

El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.

Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.

Rapsoda: Auri García





Nada

El día que te acerques
vendrán mujeres muchas,
vendrán morenas bellas
y vendrán dulces rubias

a disputarte; y ellas
harán, con donosura;
tu elogio, por lograrte,
sin acertar ninguna.

Y yo no tendré miedo
de morenas ni rubias
pues cerraré los ojos
y te diré- Soy tuya.

Rapsoda: Ana de la Arena





Un día


Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.


No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
diremos, el camino volviendo a desandar.


Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... Cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?


Rapsoda: Gracia Espino





La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

Rapsoda: Eva Mora



Todos los poemas, tomados de Internet, son de Alfonsina Storni.

Para ver y escuchar las declamaciones visitad nuestro canal de YouTube




 

jueves, 21 de noviembre de 2019

Eva Mora: als cent anys de la vaga de La Canadenca





 1919
Hoy ya me puse a pensarlos
recordé a nuestros abuelos
lo que hicieron por nosotros
y olvidarlos ya no puedo.

Trabajaron con tesón
y constante represión,
teniendo en cuenta el futuro
tomaron una decisión.

Se unieron con amistad
lucharon por algo más
y sudaron ya sus venas
sangre, muerte y libertad.

Canadiense la llamaron,
la lucha por opresión
noche y día justiciados
por ocho horas a clamor.

Murieron y encarcelaron
todo la misma pasión,
ser libres ya en sus tierras
clamando una razón.

Mejor salario lograron
tiempos de vivir mejor
¡por nosotros lo hicieron!
¿dónde está nuestro amor?

Recluidos muchos quedaron
por apagar luz del portón
pero ese día encendieron
la chispa de una ilusión.

Reclamo esa medalla
esa que nadie les dio
ruego con humildad tardía
aquellos días de valor.



Eva Mora






Dos poemas de LOS TULIPANES SON DEMASIADO ROJOS, de Teresa Gómez

EQUILIBRISTA   Porque una palabra es el sabor que nuestra lengua tiene de lo eterno, por eso hablo. ROSARIO CASTELLANOS   Si n...