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viernes, 28 de junio de 2024

BUSCANDO UNA ESTRELLA, de María Naranjo. Revista poética 2.09



Si algún día te preguntan

por una anciana encorbada,

cubierta toda de canas

buscando siempre en la nada.

 

Diles que soy una nube

que persiguiendo una estrella,

recorrió ya mil caminos

buscando siempre tu huella.

 

Diles que soy como el agua

que al brotar ya de la fuente,

persigue siempre el caudal;

antes acaricia el río

y luego busca la mar.

 

Diles que soy aquel brote

que espera la primavera,

para envuelta en mil aromas

ascender hasta tu vera.

 

Diles que tengo un deseo

que vivo y muero por él,

que a tu lado quiere estar,

para fundirme en tu esencia

por toda la eternidad.


María Naranjo 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

LOS LIBROS, texto de María Naranjo


A veces la vida se queda entre unas páginas, hechos convertidos en palabras, recuerdos vividos, o vistos que no mueren con el tiempo, porque vuelan sobre el papel como mariposas compasivas siguiendo la historia. Sucesos, sucesos vividos que se plasman y, como una ráfaga de viento aletea para sobrevivir, para contrarrestar el olvido, para que cada momento sea importante, a veces sublime. Otras son un agugero en el pecho avanzando sobre la niebla. O una noche cálida sobre la arena de la playa bañados por las estrellas. Cuántas historias perduran con unas letras seguidas de otras letras. Es un volar de palomas remontando el vuelo, que nos rememora ese cálido momento, ese sentimiento que nos mantuvo presos, ya sea de felicidad, ya fuere el peor día de nuestra vida. Por que también perdura el dolor y el odio. Por eso los libros son la caja fuerte de las emociones, de las aventuras, del placer y de esa forma individual de ver la vida. Pero entre lineas, resiste al inexorable paso del tiempo.

 

María

 

viernes, 20 de octubre de 2023

Dos breves poemas de María Naranjo

1

¿Quién borra a los niños de las calles,

de sus calles. Quién siembra el odio?

Y siempre es igual, una y otra vez.

Ahora es Ucrania, Israel, Palestina…

Antes Yemen, Kósovo…

Figuras negras a lo largo y ancho del mundo

que siembran el horror y me encogen el corazón.

 

Entonces me aparto del ruido y corro para buscar

en las aguas del mar. Ellas siempre limpias,

mojadas. Me evaporo con el vapor del agua,

para subir y subir. Tal vez te encuentre cerca de la luna.

 


 2

Hoy he visto a un maestro con la regla en la mano.

Qué recuerdos, he pensado.

La regla por no ir a misa en San José,

por escaparse una palabra de la memoria,

por un verbo revoltoso que no se sabe comportar.

Hoy me ha venido a la memoria

la trayectoria del trozo de madera odiado.

También había una caña china cuando mirábamos el mapa,

los países se escondían y parecía que se iban a su país.

 

María

 

viernes, 29 de septiembre de 2023

UTOPIA O CUENTO

 

Surgió como una ola gigante: las calles, las plazas. Primero era un rumor que parecía brotar del fondo de la tierra. Al principio eran cientos de personas que pedían la paz, después, ese rumor se extendió como una llamarada y entonces era miles, y miles y millones de personas reclamando lo que les pedía el corazón. Un pueblo ruso amedrentado, manipulado y a veces envenenado y encarcelado, pareció despertar de su letargo, el miedo escapó evaporándose, lejos, muy lejos. Eran tantos, que no podían encarcelarlos, no podían coger a una octogenaria y arrastrarla sin saber dónde, no podían llevarse a los niños, encerrarlos en una jaula y dejarlos llorar hasta que se les rompieran las entrañas, no tenían tantas cárceles, ni tantas jaulas. Todos reclamaban la paz, la justicia y la democracia. La ola gigante se extendió por el aire y se fueron llenando las calles, y las plazas de todos los países, de todos los pueblos, y todos aquellos que pedían la paz, se dieron cuenta que tenían un arma muy potente, un arma sin balas.

El tirano, vio como el mundo entero, su pueblo, que no era su pueblo porque el pueblo es de los que trabajan, de los que luchan, de los que sufren le impedían masacrar a sus vecinos, destrozar las vidas, solo por la ambición de una mente enferma.

Y entonces el tirano se disolvió en la nada, y los habitantes de Rusia pudieron vivir en paz. En Ucrania, volvieron a reconstruir su país y abrazaron la paz muy fuerte, para que nunca se escapara.

Allá arriba San Pedro miro al tirano, movió la cabeza y dijo:

-Aquí no, y le indicó un pasillo tenebroso, al final del pasillo, estaban las calderas de Pedro Botero


María Naranjo

viernes, 2 de diciembre de 2022

EL SOL PALIDECIÓ, poema de María Naranjo

 

EL SOL PALIDECIÓ

 

Subí al borde de la nada

donde los sueños descansan

y el atardecer se inclina

buscando allí la esperanza.

 

No alcanza el conocimiento

para aceptar la palabra,

la que amenaza en mis sueños

para borrarme tu cara.

 

Aún no puedo comprender

el silencio que desgarra,

mientras mi alma se aferra

a ese perfil de tu rostro.

 

Muchas veces me pregunto

como si en sueños hablara

que ha sido de aquella dicha

que despierta contemplara.

 

Muchas veces voy soñando

con el mar o la montaña,

el sigilo de la noche

o el eco en la madrugada.

 

No me alcanza la razón

para aceptar que tus ojos,

esos que me dan la luz,

se escondan tras la ventana.

 

Nunca el sol palideció

de repente y desolado

dejando un alma tan fría

como temblando mi alma.

 

María

lunes, 28 de febrero de 2022

PUEBLO LABORIOSO. María Naranjo


Sabadell, que nunca duerme

y amanece entre vapores,

es un pueblo laborioso,

sumido en un ajetreo

de gentío y de colores.

 

Gentes que llegan de lejos

a fabricar los tejidos,

que con mucha diligencia

muy pronto son adquiridos.

 

Unos que van, otros vienen,

las fábricas nunca cierran.

Entras, te pierdes, te engulle    

ese ruido, te ensordece.

 

Esas máquinas gigantes

que tú tienes que cargar,

con esas mechas enormes

que apenas puedes llegar.

 

Al lado,

el ruido de los telares

es algo que te sumerge

en una baga neblina

que te abraza sin medida.

Todos llegan perfumados,

a su turno cada cual,

con ánimos al trabajo,

sin pensar en nada más. 

Y van pasando las horas

con esa monotonía,

entre máquinas ruidosas

que se quedan tu energía.

 

Son horas que no se acaban,

que no llega el nuevo día,

con el cuerpo dolorido

después de estar doce horas.

 

Pero así es Sabadell,

generoso, laborioso,

reino textil del Valles,

muy acogedor también,

nombrado por sus tejidos.

 

Pero de este Sabadell

ya solo podemos ver

unas pocas chimeneas

y aquella torre del agua

que nos contempla orgullosa.

viernes, 21 de enero de 2022

Recital d'hivern. MARÍA NARANJO

 



UNA NAVIDAD DIFERENTE

 

Mirando por mi ventana

he podido comprobar

cómo el tiempo se detiene

para dejarse abrazar.

 

El murmullo se contiene

y comienzo a recordar.

Tengo que cerrar los ojos          

para poderte escuchar.

 

Es tu voz que me acaricia,

nunca la podré olvidar.

 

¡Vistamos el árbol mamá!

Saca ya las luces, las cintas,

las bolitas de cristal,

que casi ya es navidad.

 

Yo lo vestiré precioso,

verás qué bonito está.

Estrenaré mi vestido

y en paquetes muy pequeños

esconderé regalitos.

 

Saca ya las luces mamá,

que ya es casi navidad,

que la gente va corriendo

con los regalos a cuestas

y las luces en las calles

están ya casi dispuestas.


¡Ay! Qué alegría, están

debajo de mi ventana,

son campanitas:

azules, verdes y blancas.

¡Ay! Qué alegría,

cómo me gusta mirarlas.


María Naranjo




jueves, 17 de junio de 2021

Recital dedicado a Daisy Zamora. 02


DÍA DE LAS MADRES



A mi hija e hijos


No dudo que les hubiera gustado tener
una linda mamá de anuncio comercial:
con marido adorable y niños felices.

Siempre aparece risueña —y si algún día llora—
lo hace una vez apagados reflectores y cámaras
y con el rostro limpio de maquillaje.

Pero ya que nacieron de mí, debo decirles:
Desde que era pequeña como ustedes
ansiaba ser yo misma —y para una mujer eso es difícil—
(Hasta mi Ángel Guardián renunció a cuidarme
cuando lo supo).

No puedo asegurarles que conozco bien el rumbo.
Muchas veces me equivoco,
y mi vida más bien ha sido como una dolorosa travesía
vadeando escollos, sorteando tempestades,
desoyendo fantasmales sirenas que me invitan al pasado,
sin brújula ni bitácora adecuadas
que me indiquen la ruta.

Pero avanzo. Avanzo aferrada a la esperanza
de algún puerto lejano
al que ustedes, hijos míos —estoy segura—
arribarán una mañana
—después de consumado
mi naufragio.

Daisy Zamora

Recita María Naranjo







AMIGAS / HERMANAS      


                  A Marta Cecilia Zamora Llanes

 

Nada sucedió como lo habíamos previsto.

Pero estábamos recién llegadas a la vida

como a una gran ciudad.

Aturdidas por el bullicio de la multitud.

(Éramos como garzas a la vera de un río.

Heliotropos radiantes en la primera lluvia.

Un campo de algodón bañado por la luna)

¿Cuándo fue que la Muerte empezó a visitarnos?

¿En qué momento, a cada una

por fin, nos alcanzó el desastre?

¿Cómo sobrevivimos a la devastación?

No lo sabemos. Cada quién hizo lo que pudo.

En la tierra arrasada quedaron los escombros

que hemos dejado atrás.

Pero a veces, sin quererlo, de pronto recordamos

que alguna vez las ruinas fueron antiguos reinos.

―Espejismos de reinos para el alma desierta.



Daisy Zamora

Recita Gracia Espino




domingo, 13 de junio de 2021

Recital de mayo. María Naranjo


RIMA LXXIII

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron. 


La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

 
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

 
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

 
De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros. 


Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto. 

De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento: 

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos! 

  De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.

 
Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo. 


La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:

 
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos! 


En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo. 

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos…!

 
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos. 

Gustavo Adolfo Bécquer
Recita María Naranjo
MIRA EL VÍDEO










domingo, 23 de mayo de 2021

Dedicado a Ángel González. 01

 

OTRO TIEMPO VENDRÁ

Otro tiempo vendrá distinto a éste.
Y alguien dirá:
«Hablaste mal. Debiste haber contado
otras historias:
violines estirándose indolentes
en una noche densa de perfumes,
bellas palabras calificativas
para expresar amor ilimitado,
amor al fin sobre las cosas
todas».

Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.


 Ángel González                                       

Propuesto por María Naranjo

 

NADA ES LO MISMO

La lágrima fue dicha.

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.

¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:

nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.


 Ángel González                                       

Propuesto por Joan Torrijos

 


DEIXIS EN FANTASMA

Aquello.
No eso.
Ni
mucho menos esto.

Aquello.

Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.

Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño.


 Ángel González                                       

Propuesto por Auri García

AQUÍ PUEDES VER EL VÍDEO



CANCIÓN DE AMIGA

Nadie recuerda un invierno tan frío como este.

Las calles de la ciudad son láminas de hielo.

Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.
Las estrellas tan altas son destellos de hielo.

Helado está también mi corazón,
Pero no fue en invierno.

Mi amiga,
Mi dulce amiga,
Aquella que me amaba,
Me dice que ha dejado de quererme.

No recuerdo un invierno tan frío como este.

 

  Ángel González                                       

Propuesto por Encarna Jiménez




viernes, 21 de mayo de 2021

Recital intimista. Dedicado a Jaime Sabines. 03

 

TU NOMBRE


Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.


JAIME SABINES

Propuesta de AURI GARCÍA



ES LA SOMBRA DEL AGUA


Es la sombra del agua
y el eco de un suspiro,
rastro de una mirada,
memoria de una ausencia,
desnudo de mujer detrás de un vidrio.

Está encerrada, muerta -dedo
del corazón, ella es tu anillo-,
distante del misterio,
fácil como un niño.

Gotas de luz llenaron
ojos vacíos,
y un cuerpo de hojas y alas
se fue al rocío.

Tómala con los ojos,
llénala ahora, amor mío.
Es tuya como de nadie,
tuya como el suicidio.

Piedras que hundí en el aire,
maderas que ahogué en el río,
ved mi corazón flotando
sobre su cuerpo sencillo.



JAIME SABINES

Propuesta de MARÍA NARANJO




NO HAY MÁS, SÓLO MUJER


No hay más. Sólo mujer para alegrarnos,
sólo ojos de mujer para reconfortarnos,
sólo cuerpos desnudos,
territorios en que no se cansa el hombre.
Si no es posible dedicarse a Dios
en la época del crecimiento,
¿qué darle al corazón afligido
sino el círculo de muerte necesaria
que es la mujer?

Estamos en el sexo, belleza pura,
corazón solo y limpio.


JAIME SABINES

Propuesta de ANA DE LA ARENA



EL DIABLO Y YO NOS ENTENDEMOS


El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no me digo.
Quien sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito.


JAIME SABINES

Propuesta de ARACELI MORETÓ




DESPUÉS DE TODO


Después de todo -pero después de todo-
sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de la muerte en el mundo.

Gloria degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos.

A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadenaste sed,
clavaste el corazón a un muro.

Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto
y el que se muere y mata a menudo.

Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.


JAIME SABINES

Propuesta de ENCARNA JIMÉNEZ


lunes, 3 de mayo de 2021

Recital de abril. María Naranjo

 

TODOS SOMOS IGUALES


Yo amo a la tierra

porque el sol brilla cuando amanece,

por un pájaro azul,

por las mariposas

que todas hablan el mismo idioma.

Yo sé bien que, todos se conocen desde siglos

y se entienden de miradas,

de vuelos sutiles, y

surcan los tiempos.

Ahí están año tras año,

anidando unos, orgullosos

sin saber por qué de ese orgullo,

ni de ese nido.

Ahí están, porque un día la alondra

puso el huevo y voló.

El pajarillo se acomodó en su tiempo.

Otros sin embargo se vieron sin nido,

sin calor, sin grano,

y un aleteo desesperado

les alejó de su refugio.

Viven entre miradas hostiles,

entre secas palabras,

reciben insultos sin saber por qué.

Son parias del mundo

por cambiar de nido

lejos de su prado,

emigrados de lugares lejanos.

Quisiera ser mariposa,

y con otras hablar el mismo idioma,

tal vez de sonrisas,

quizá de miradas

pero siempre, todos iguales

sabiendo que mi tierra

es la tierra de todos.

 

María

 MIRA EL VÍDEO



miércoles, 7 de abril de 2021

Recital de marzo. María Naranjo


UN LARGO PASILLO

 

Intenté alejarme de aquel pasillo largo,

me subí a un árbol para borrar las huellas.

¡Ay!, pobre de mí, como si fuera posible

borrar el pensamiento, arrancarte la piel,

arrancar del corazón sus caras y sus nombres:

Pedro, María Dios, José Luis y tantos otros.

Y Laura, alumbrando por encima de todo

como una estrella,

como el mejor regalo del cielo.

A ellos no les vi más, no pregunté

si estaban vivos, si habían traspasado

la niebla. Ese era otro dolor,

pero me faltó valor.

 

Ellos esperaban al otro lado de la puerta,

esperaban..., como único premio del día;

sus ojos anhelantes, nuestros corazones

latiendo descompasadamente.

La dureza de las horas sin verlos

era un castigo.

Nuestros pasos se antojaban ralentizados,

nuestro amor, temores y anhelos se

mezclaban en una amalgama de colores.

Heridos en el alma, ilusión en las miradas;

todos allí, todos una familia,

todos cuidando las palabras,

todos en la misma burbuja.

Algunos días eran luminosos,

días de trasplante, todos sufriendo,

todos esperanzados por que saliera bien,

todos felices palpando la alegría,

todos, viviendo un día más.

 

María

ESCÚCHALO AQUÍ


jueves, 10 de diciembre de 2020

RECITAL VIRTUAL DE NOVIEMBRE. Alfonsina Storni .1

 




El clamor

Alguna vez, andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.

Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
-Obedezco a la ley que nos gobierna:
He dado el corazón.

Y tan pronto lo dije, como un eco
ya se corrió la voz:
-Ved la mala mujer esa que pasa:
Ha dado el corazón.

De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:
-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!

Ya está sangrando, sí, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!

Rapsoda: María Naranjo





Vida

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.

Tengo deseos de reír; las penas
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.

El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.

Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.

Rapsoda: Auri García





Nada

El día que te acerques
vendrán mujeres muchas,
vendrán morenas bellas
y vendrán dulces rubias

a disputarte; y ellas
harán, con donosura;
tu elogio, por lograrte,
sin acertar ninguna.

Y yo no tendré miedo
de morenas ni rubias
pues cerraré los ojos
y te diré- Soy tuya.

Rapsoda: Ana de la Arena





Un día


Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.


No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
diremos, el camino volviendo a desandar.


Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... Cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?


Rapsoda: Gracia Espino





La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

Rapsoda: Eva Mora



Todos los poemas, tomados de Internet, son de Alfonsina Storni.

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