miércoles, 11 de octubre de 2023

EL HAYEDO, poema de Auri García

 

 

Un remanso de bosque comprimido

donde meandros, lejos de la fuente,

derraman el agua, tranquila e insistente

cual vaso que rebosa sin sonido.

 

El aire lastimero, con un gemido

filtrado en el hayedo de repente,

fue el impulso de viento suficiente

para mudar el lugar adormecido.

 

La hojarasca esparcida por el suelo

excitada por el empuje ventoso,

plasma una coreografía en vuelo.

 

Se alzan hojas en el hayal boscoso

emprenden un descomunal revuelo

alocadas en descompás airoso.

 

             La noche sobre el río ha caído.

El agua despereza suavemente,

se deja enmarañar por la corriente.

¿Las hojas? ¡En destino, no sabido!

 

Auri.

lunes, 9 de octubre de 2023

Dos poemas de Ana de la Arena


Transito los escalones irremplazables de la infancia,

testigos de caídas, lecturas y descubrimientos

con la nostalgia por el sauce que se

inclina sobre el río tibio donde se esconden los

cangrejos.

 

Al volver no encuentro nada, solo huecos de ausencia y

la baranda intacta que facilita el descenso.

 

Revuelvo el desorden del primer cajón de la cómoda,

donde iban las cosas inacabadas,

el agua turquesa que curaba las heridas, cuentas

de un collar de perlas, el botón de nácar,

el huevo de madera que se escondía en

la bolsa de los remiendos.

 

Huelo a encierro, a proyectos divergentes, a proyectos

que alejan y obligan a largos viajes.

Huelo a encierro donde olía a cigarrillos negros y humo

de quebracho.

 

La nostalgia sabe a jarabe de cerezas, a borrachera de

licor de las hermanas,

sueño en el baño donde se puede perder tiempo y

reclamar intimidad.

 

Él, el de las pocas palabras, el

del espíritu abierto, ¿escuchará los sonidos del vacío?

 

 

Ana de la Arena

Sabadell agosto/2023

 

 

entonces viajaba

el azafrán

en dedales de

metal amarillo

en el recuerdo

el risotto

que repartía Ella

en los platos

de diario

cantándole a

Rocío la del

manojito de

claveles

y Rocío y el risotto

habitaban entre

nosotras

ignorantes del pistilo

de la flor

que se recogía

entre lamentos

 

 

Ana de la Arena

Sabadell, septiembre/2023

 

 

lunes, 2 de octubre de 2023

EL MAR





Yo busqué un mar donde acaso lo hubo,

en las áridas planicies desiertas de la aurora

donde un vestigio aflora de vida tan antigua

que hace triste y pequeña la soberbia del hombre.

Yo busqué un mar oteando las nubes,

velas blancas de adioses,

en las tardes tranquilas cuando el viento traía

desgajados recuerdos, olvidos primigenios.

Me supe náufrago bajo olas de lluvia

y nauta de sueños en presentidos océanos.

Espumas modeladas en arcilla,

varaderos de piedra y ocultas caracolas

decían su nostalgia al agua de los ríos.

Crecí mirando al cielo que besaba los mares

con sus labios de sol

en lejanas auroras e incendiados ocasos.

Pero no sentí en la boca el sabor de la noche,

el regusto de sal de un desierto marino,

la agria bocanada oscura de los vientos.

Ni supe de los puertos donde regresa siempre

el tiempo con sus barbas salpicadas de escamas,

ni de islas que crecen quebrando el horizonte,                                                                    

ni de arenas vírgenes donde pone la tarde

su dorado rubor, ni de tumbas de agua

cuando dejan las olas un cielo de cipreses.

Y sin embargo busqué el mar.

Busqué el mar porque en mi sangre

naufragaba la vida.

 

Jesús Andrés Pico

(V Día de la Poesía. Segovia, 2014)

(Del libro Orento, 2015)

viernes, 29 de septiembre de 2023

UTOPIA O CUENTO

 

Surgió como una ola gigante: las calles, las plazas. Primero era un rumor que parecía brotar del fondo de la tierra. Al principio eran cientos de personas que pedían la paz, después, ese rumor se extendió como una llamarada y entonces era miles, y miles y millones de personas reclamando lo que les pedía el corazón. Un pueblo ruso amedrentado, manipulado y a veces envenenado y encarcelado, pareció despertar de su letargo, el miedo escapó evaporándose, lejos, muy lejos. Eran tantos, que no podían encarcelarlos, no podían coger a una octogenaria y arrastrarla sin saber dónde, no podían llevarse a los niños, encerrarlos en una jaula y dejarlos llorar hasta que se les rompieran las entrañas, no tenían tantas cárceles, ni tantas jaulas. Todos reclamaban la paz, la justicia y la democracia. La ola gigante se extendió por el aire y se fueron llenando las calles, y las plazas de todos los países, de todos los pueblos, y todos aquellos que pedían la paz, se dieron cuenta que tenían un arma muy potente, un arma sin balas.

El tirano, vio como el mundo entero, su pueblo, que no era su pueblo porque el pueblo es de los que trabajan, de los que luchan, de los que sufren le impedían masacrar a sus vecinos, destrozar las vidas, solo por la ambición de una mente enferma.

Y entonces el tirano se disolvió en la nada, y los habitantes de Rusia pudieron vivir en paz. En Ucrania, volvieron a reconstruir su país y abrazaron la paz muy fuerte, para que nunca se escapara.

Allá arriba San Pedro miro al tirano, movió la cabeza y dijo:

-Aquí no, y le indicó un pasillo tenebroso, al final del pasillo, estaban las calderas de Pedro Botero


María Naranjo

lunes, 25 de septiembre de 2023

SICILIA

 

Estimat, deixa que t’enviï un viatge. Ara el meu cor és amb tu. T’ofereixo la meva mirada per que vegis aquest mar de boires blanques que semblen instal·lades per a fer-nos un coixí, si ara mateix tu i jo emprenguéssim el vol. El cel blau, allà, quan deixa anar de la mà les boires, s’abraça fort amb el mar. La terra ferma i fosca resta clapejada pel gel blanc, que aquí i allà, esventrada ,fumeja com ha après a fer del pare Etna i escalfa, com alè amorós, aquest fred fi i atrevit.

 

Postal d’ullades:

roig, verd, gris...acolorida

terra. Bella illa.

 

L’Etna furiós s’ho mira tot, encalmat, roig, escopint fum amb calma com la pipa d’un capficat filòsof. Ell observa i pensa i jo miro per a tu : el veig mandrós, amb toga d’or. Estirat amb la panxa plena, vestit de fina molsa, com un entapissat dolç, verd i humit.

Amic, estic contenta de dedicar-te aquest esclat de natura, tan gran i tan petit a l’hora... menuts cristalls de gel, fins, llueixen arrapats a les pedres, plantant cara al vent i també ajaguts en un jaç de terra negra, brillen com joia de mà artesana.

La mar, el cel, l’aigua, la neu, el gel, el vent, la llum, les boires, el fum, el sol i la terra, tots, tots ells, t’ofereixen la seva força i la seva bellesa, a tu amic, mitjançant els meus ulls i el meu cor.

 

Terra d'olives.

Roques de lava en mar aspre.

Lluny, en tu penso.

                                                                  Carmina Ferreres 

maig 2023

 

jueves, 21 de septiembre de 2023

SOÑAR

  

A veces te ves obligado

a vivir de otra manera

porque el mundo que has creado,

el mundo que tú quisieras,

es un sueño idealizado

que queda solo en ideas.

 

Ideas tal vez irreales

que tu mente fantasea.

A veces somos capaces

de creernos nuestros sueños

y despertamos de ellos,

y nuestro sueño se aleja.

 

Se aleja y vuelve a quedarse

en un propósito más,

en algo que soñarás

para luego despertarte,

volver a la realidad,

 y en tu realidad quedarte.

 

Quedarte sin hacer nada,

así como has hecho siempre.

Y la vida se te pasa,

lenta y pausadamente.

  Y ves que no pasa nada...

que el sueño se desvanece.

 

 Reaparecen las preguntas

que no puedes responderte.

Y resurgen nuevas dudas

ante la vida o la muerte,

luego a la noche te duermes,

y a la mañana siguiente

despiertas con más preguntas,

que no puedes responderte.

 

¿Para qué tanto soñar?

te preguntas nuevamente...

Y tú te responderás

que lo único que tienes

son tus sueños nada más.

Y pensando soñarás,

y sueñas, que sueñas siempre.

 

                                                  Araceli Moretó

viernes, 15 de septiembre de 2023

«LA LUNA ASCIENDE LENTAMENTE SOBRE LOS TEJADOS DE LAS CASAS»


      La estancia en China me tiene obnubilada. Es distinto a todos los demás este lugar, con su toque diferenciado oriental. El ambiente impregnado de poesía describe los paisajes bellos, sublimes. Las montañas altas rodean el país como si fueran murallas. Tocadas con un velo blanco de nieve; son sus guardianas.

   La música, orquestada por infinidad de instrumentos autóctonos tradicionales, se une a la complejidad de la panorámica, templando los estados del alma. El aroma de la ninfa acuática perfuma y alegra la vista, y me siento… extasiada. Me he quedado un momento recreándome en la orilla del lago, al pie de las montañas. En el espejo que refleja el negativo de las cosas, en el espejo del agua—. Me mantengo parada, absorta en la puesta de sol y observo cómo sus rayos se repliegan en la tarde, acortando los días de noviembre.

     Por la noche, sobre el pueblecito encaramado a la colina, de puntillas sobre los tejados de las casas, la luna asciende lentamente por el cielo y las nubes le salen al paso. Continúa en su recorrido aparente y parece coronar por instantes, entre ramas, las flores de los cerezos.

   En el invierno los cedros hacen acopio en sus ramas y hojas de la nieve que les regala “la caída blanca”. A lo lejos los picos más altos se disputan el reflejo del sol en la capa helada, como dorados espejos y faros que emiten destellos.    

     La primavera se inicia con plantel blanco y rosa. Da la impresión de alargarse en este paraíso llamado China. Mientras el país florece, la noche se dedica a su culto a Selene, y la luna en su totalidad iluminada, apaga la oscuridad con su luz platina.

   Me he sentado bajo un árbol con papel y lápiz, inspirada por lo que me rodea. Me vienen al pensamiento historias orientales. Por doquier el país es un poema, con versos que invitan a relajarse. Donde sus paisajes y su cultura a la naturaleza se suscriben. La paz del campo y el silencio me ha llevado a la contemplación y la reflexión de la vida.

 

Auri

Poemas de Mario Obrero

  Los armónicos han entrado en el fémur de un neandertal en la forma arbórea del Giraldo de Molina y su bandera agujereada dos arcillosos se...